Era solo melancolía disfrazada de oscuridad, aquella tristeza enferma con vapores de lamentación.
La estética de ostra, los miles de ojos, millar de bocas; ella, todas ellas, enrollada en mis sienes pretendiendo indiferencia.
Bella _ encantadora de espinas voluptuosas y palabras de sangre, no importa sí te vas o te acercas; la amargura si era mía cuál lluvia de primavera; como sol de lápidas.
Todo perdió importancia tras la pena que por ti siento, que encendió mi esencia.
Delirio de supervivencia, negar las alas en la caída eterna, martirio que endulza la tortura y suaviza el sino, cruel embuste que calma el dolor a la luz de tú ausencia.
Amaru castelA.