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sábado, septiembre 22, 2018

Ortiga Negra

Nunca conforme yo,
aunque mancille las estrellas
apague las lucernas
y bese la tierra.

Yo, con el dolor
frente a frente
inevitable solución
día del horror oscuro y silente,
angustiada expiación.
Delirantes
ansias pirañas intoxican tes,
besar una espina y fingir
que la sangre no es mía.
Tú, un abismo envolvente
atrancada encina
lienzo rasgado con aguja
jeringas vertientes
de tálamos humeantes,
al solear transparentes,
al llorar torrenciales.
Azucena ardiente
mojada paso a paso,
ortiga negra laceral,
anuncio ingente
de mi muerte cerebral.
Rosa negra occipital
pausa dramática ineludible,
mi lengua aún en tus dientes
naufragio de un mar genital.
La noche siguió, pisoteando mis sueños los cristales fueron sacrificados en ritos y juramentos. Un sol cobarde y enfermo apareció manchado y sucio. Despreciable en mi contradicción, contrapuesto a mi sombra en la vieja calle.
Estoy cansado de buscar lo que no existe, cansado de odiar al sujeto en el espejo, tan extraño y desconocido desde siempre, la pena sustituyó la angustia, el miedo que ejercía sobre mi.
Estoy fastidiado de todos los que le rodean, todo lo que él es me apesta y no soporto con vida su voz. Rancia mantequilla cubre la espesa fetidez de su orgullosa dignidad. De su arrogancia débil y ridícula, sus gestos me revuelven las viseras y su sola presencia interna me enferma.
Por eso miro fuera, horizontes digitales de dimensiones imaginarias. Uso las voces de pájaros en eras desoladas y ato mis manos y piernas con voraces mariposas de los lagos distorsionados en cordilleras vibrantes.
Como arrancar el ente a quien reclama la vida y por quien tantos preguntan?
Como borrarlo, decirles a todos que en un arrebato cambió, consumido en la demencia, paralizado por la incompetencia, absorto eterno en su penitencia. Como deshacerme de él?
Estoy tan cansado de aguantarme, tan hastiado de este mundo mío, del catalejo desbaratado que mal percibe

 quien soy.

martes, septiembre 18, 2018

Al reloj crucificado
se le acabó la cuerda
en la pared, solo e inservible.
El amor perdió su sabor a melaza
a esperanza
a vida.
La luna se volvió parca
en la cuajada laguna del porvenir
y en mi casa los pasos son al revés.
La música perdió los trinos
los gritos
las guitarras, la voz.
En las calles tontamente me muevo
me pierdo en la rutina,
en papeles viejos
en imágenes retorcidas,
desde que se murió el amor,
el amor de celosía
el amor de infortunio.
El efecto mancebo de la ilusión profusa,
el matiz pastel de vibrantes hondonadas,
la evocación del génesis llego a su fin
con vorágine torrente que al camino desgasta y todo lo envejece.
Pero lo peor es que el amor desapareció.


lunes, septiembre 17, 2018

LA MARIPOSA

La mariposa transeúnte
creyó en la cigarra mustia,
por opaca la vio interesante.

No pudo arrepentirse cuando quemada quedó gris, transparente.

Aun matiza la arena, oculta de las flores, en silencio vuela cuando hay tempestad.  Y llora la tontería de no saber quien fue.

sábado, septiembre 15, 2018

Donde tuvo más pureza
qué, en la boca párvula afligida de deseo,
qué en los pechos duros irrigados, descubiertos,
en el primer espasmo
desgarrado...


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martes, septiembre 04, 2018

De pronto un día ya no vinieron las moscas,
de pronto seso el palabreo misterioso,
se oscureció la tarde de enredadera,
súbito abandono del olor dulzón.
El bosque tenebroso perdió el aleteo,
el trino vago que anunciaba la monotonía,
la tierra dormida inicio su movimiento,
el abrazo irremediable, desmenuzador,
al tiempo que me besaba, me cubría,
tan afable,
tanta lujuria.
imposible escape,
hasta que me arrojo.
Dormidos en una vasija todos sueñan,
protegidos en un sarcófago otros se pudren,
yo maldito vivo irreconocible, del ser, que fui en otra época, que ya murió sin ningúna honrra, sin ninguna justificación.
Como tierra de aspavientos regresa negra mi vida a lo que nunca fue.

lunes, septiembre 03, 2018

Ha llovido, llueve
como todas las tardes de Quito,
luego de un sol pesado la tristeza fría,
arrastro los charcos grises de grieta piedrosa,
la última colilla al mausoleo que llamo hogar,
una taberna misteriosa entre sábanas en lumbre,
el humo, la herrumbre, un duende inquino que da voces desde su árbol, de guaba.

Todo el sombrío cae sobre las cuestas sin suspiro, las campanas ahogan el ulular nocturno, ladridos viejos, maullar profundo. Nuevamente en mi camino el espectro de ti.

El camino al altar, tu vestido de cola. Calado velo de telarañas. Una cruz desprovista de sacrificio. Miles y miles de horrores anhelantes de mi.

Gracias a dios el tabaco los fulmina, todo dispersa y saltando un sanjuanito apresuro mi puerta, temblando me escondo al fondo de mis cobijas. Mañana moriré. Hoy escapé.

En conato de doliente calma,
pausada anda, como despojo de tu amor,
de mirada feroz y labios ausentes
un recuerdo inmundo de tu muerte, de mi vil traición.

Agazapada va buscando afectos,
una cálida voz, para lanzarse terrible por venganza y arrancarme el corazón.

Se acurruca, gime, sí alguien la escucha tiembla anhelante de misericordia. Pero me mira al filo de su ojo con odio, con sazón.

Nunca la perderé. Nunca podré confiarme, ni olvidarte. Hasta la he llegado a desear. Mucho más que a tus sombrias carnes. Mucho mas que a tú flor de cartón que tanto desdeñe y tanto consumía, como al trémulo aire de tu habitación oscura, como a la niebla azulina de tus páramos imposibles.

Ves, yo te quise, tanto como pude, tanto como me pediste. Pero al final te quise. Cuando el sol brilló en tu serranía, cuando libre de tú cuerpo escapé.

Absurda esperanza neblina,
oporto en taza, confianza sucia,
largo trago, contaminada espuma
que no logra intoxicar mis medidas,
al vaivén de la melodía menguante.
Embriagadora.

El sextil de la lámpara en acuario,
aulla sobre las baldosas sus escupitajos, abejas,
lisonjas macabras sin sarcasmo,
repiten, reptilan, remilgan
desde hace tanto.
Mienten!

Todos mienten!

Hipócritas farsantes, farfullan bondad, simulan amistad pero sus vapores bufan perversión.
Las palabras van al mar desde esta sierra donde nunca llueve.

Usted amigo vale más que dos tercios de la humanidad. Yo, lo que se aprecia al ébola en medio de la selva, valgo lo que un clavo para pinchar la luna.
Yo tengo un vació que es todo lo que valoro, estoy enredado en un momento que no pasa, humillación perenne, repugnante.

El sol es una culebra que deja abandonados sus hijos, a mi solo me dieron piedras por eso ya no encuentro a nadie, ni al dolor vestido de verde.
Pero el dolor me habla, me empuja, dolor de ser yo.
Las palabras van al mar desde esta sierra donde nunca llueve.
Encontre una impronta en las hojas secas del cactus mutilado. Tienen mi firma:

"Nunca encontraré mi camino".
En una piedra mi epitafio:

"Sus palabras llegaron al mar, rodando por que nunca aprendió a llover".

Ya casi no tolero las voces, el escozor de su piel desde allá lejos, casi cerca.

La luz no calienta, repudia, las cortinas no vuelan, murmuran, como viejas infectas y ensidiosas. Provocadas.

Este escenario vibra más que yo y yo me siento apagado.

El miedo supremo, eterno, la culpa, inherente, original, que me conoce y desenmascara, que me reprocha y reprime, contienda plausiva, sutil, traidora, voraz y eficiente, tiemblan en mis pantalones

Ya fui descartado y desecho cuando me hacían, por eso, con todas las chatarras miro desde la ventolera de abajo, de la asera. Lo que no sirve se patea y pulula ágil y sin sentido. No vive ya un taita pendejadas que te convierta en robot o en eterno dínamo.

El presente se enciende entre las grietas del entablado. Hecho pedregal.

Pero me aleja de aquí. No se donde ando. Mi alma corre desbocada, la he perdido, hace tanto y no hay ninguna abuela que me diga:
- "shungo"  "shungo" ,me palmee el pecho, en cambio hay miles de sátiros de rata y caifan que me miran. Y me destrozan con sus venenos.

jueves, agosto 23, 2018

Yo soy quien mira sin ojos
desde la oscuridad
y niego el canto de los niños,
sus juegos silentes.
Sentado en la oscuridad retuerzo mis huesos mientras lamento la vida y anhelo un futuro.
Solo musito jadeante, afónico siseo que le escuché a una culebra en los colmillos de mi gata. Letanía eterna que llena los huecos, la angustia, agonía, última estancia del tiempo.
Escucho constante sus voces, sus risas, chillidos desgarran tes y pletóricos de otro mundo, al cual fui negado.
Desde mi banco de posición degenerada, solo la oscuridad me alivia, acaricia el goteo insignificante de mi baba. Me hiere mortal y suspende el suplicio por momentos.
Dolor y odio. El adulo atinado de criaturas rastreras. Anhelo un futuro. En un mundo que desprecio y me hiere.

De fieltros y percales este espacio maldito
de Ceniza atmósfera,
esta  ventisca germen atiborrado,
lido, rasposo, asfixiante.
Esta calle se llama "la vida".

Ven a mi vereda, cruza la cortina.
Deja que caiga esa pared estoica.
Sobre el agua cristal negro se multiplican las plantas, redondas.

Debajo yace tú cadáver, la niña de Guatemala con el resto del amor.
Ven acá lejos de la necrofagia
del placer sin poder,
del sexo sin placer,
del placer solo.

Cruzando la esquina, la acera de "Ascera" la esposa de dios,
se llena de los hijos de Lilith, la llaman abuela.
Ven a mi vereda cruza la cortina

Deja que caiga la noche omnivulada.
Más allá una vereda de oro sionista y U.S.A con su señor que juzga y despotrica. Mata sombis para quedarse con sus tierras.
Deja la amistad sin interés

el interés sin finalidad,

la hipócrita familiaridad.
Mas lejos, en la última calle. Una oscura casa de sonidos rotulan tes te llama...
Ven a mi vereda cruza la cortina

Dejame brillar en tú oscuridad.


domingo, julio 01, 2018

TE AMO

Deseo que provoca matarte
sacar la grasa de tu rostro
ingerir tus viceras
lamer hasta la exaltación tus tripas.
Vaciar la sangre de tus senos
sucionarte el corazón
con tu cerebro jugar 
mientras tu mente despierta,
  pregunta la vida. Y tu hígado entre mis dientes se estremece.

Beber de la fuente inagotable de tu vagina 
sangrante, 
desmembrar tus pies. 
Teñir tu piel rojo arlequin. 

Recorrer micrón todos tus circulos. 
Ahogarme con tu lengua mientras tus ojos brillan 
al sol y enamorados 
me miran.

Las Palomas.

Encontré en un ruinoso Mesón
al despecho de mi amparo cálido,
tenebrosa sombra y destrucción
en la amarga copa del antídoto.

Mi alegría , brutal prejuicio,
el daño de mi vida pájaro
las garras de este BALDURDIO
en los brazos de la soledad.

El canto delgado de la muerte,
el baile silencioso del horror
atraviezan con sus hilos mi suerte,
titirizan, ridículo al amor.

En callejas de piedras viejas
amanecen mis sueños destrozados
y en lejanías de antiguas penas
mi existencia llora en el Mesón.


La parte lógica de mi cerebro murió,

me queda el otro hemisferio 
para recorrer un continente, que no me contenga, ni recuerde 
mis vergüenzas.

Ataré su piel al cordel de una cometa para creerme libre, ataré sus pies a la soga de un ahorcado para creerme justo. Sembraré rosas en su pecho para creer que alguna vez fui enamorado, de una niña de trenzas rojas. 
Llenaré las hojas secas de una madre selva con mentiras, para hacer creer que tuve vida, que ame, que fui respetado, que lo hice bien.

En este suculento mundo de agua fría y sol herviente, de viento enojado y flores fragantes, descansaré mientras ellos analizan mis vidas y mis nombres.

Mirando jugar los niños afligidos con sus perros inconformes. En el horizonte descansaré sobre la tierra.


viernes, junio 15, 2018

Mis ojos son negros
por que son las puertas de mi alma,
con fondo de mar de tejados,
con espuma crisálida y estío.
Mis ojos tristes, dicen,
caídos en búsqueda eterna,
no son buenos para complacer
ni para llorar,
ya no brillan con fiereza.
Solo exclaman quebrantados
el vació líquido que expiro,
el dolor horrendo del esclavo.
La dulce inocencia del demente perdido en esta jaula de horizontes.

domingo, mayo 20, 2018

LA CONGREGACIÓN



Abres tus ojos y lisonjas
en un graderio inmundo,
esperas tu turno, evitas caer,
los muertos flotan al final
en un torrente podrido que se eleva en alabansas.

Miras al cielo que se desploma
en lodasales de cuerpos
corruptos y lisonjas.

Te dejas caer, deslizas tus miedos,
empujas a otros ciegos
     alterados por el poder pero resvalas.

Elevas los brazos y cantas
mientras tus piernas quebrantas, arrojas tus ojos y clavas una espina en tu corazón.

Te rodean las escamas, batracios, tentaculos te callan pero insistes en la afirmación. Lisonja, llanto y mentiras, elevas letanias que se hunden en el fango.

Al final te sientas desorientado y perturbado.
La imagen puede contener: una o varias personas

soy

Soy de la gente caimán,
tanto odio por papá
y él tenia razón.
Soy de la gente pájaro
que salto a la horamala
y nunca miro hacia atrás.
Soy de la gente perro
que a veces da su afecto
a quien solo lo quiere golpear.
Soy de la gente gusano
que se cree el gallo
mas florido del corral.
Soy de la gente humano,
la peor, que vive sin compasión
con dos grilletes al trabajo
Y billetes en el corazón.
Pero a veces soy
como un animal,
dejo de ser gente
y me dejo llevar,
vivo la vida insana,
entregado al sol
rendido a la luna,
sintiendo el amor.

25 de enero del 2017

Aquel señor importante de alto costo y sacrificio al emerger ,  Farsante bolsón de odio, Soy yo?   Aquel molesto disonante, ...