viernes, septiembre 23, 2016

poem034

Mi corazón no se inmuta con tú dolor , 
se precipita sobre las paredes de esta calle ridícula.
Ya no se vuelve al oír tú voz, aprecia más el silencio, el sol lejano que no incendie tú ira, ni la extinga con lágrimas.
Abrir tu boca, serrar tus piernas, todo es costumbre.
Contigo me acostumbre a comer solo, a soñar callado, a oír la voz sin personas.

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La lluvia acompasa tus pies en la danza colman tus mejillas la estancia, codiciables, redondas como tus susurros, tus senos, tu sexo... Entr...