Un perro aullaba en la oscuridad,
a la madrugada,
su gemir transmuta en llanto
de un ser antes humano,
apareció frente a mi
dilatado al gris de la penumbra.
Dame tu beso incinerado,
dame tu mirada de odio,
el mismo abandonó de siempre,
la misma apatía de todos.
Ya no soy quien fui
hace cien como un año,
me gustaba el ramaje frondoso
hoy prefiero el trino lejano,
antes fui triste hoy soy amargo.
Y era yo.
jueves, enero 26, 2017
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