jueves, mayo 18, 2017

poem002

Mira a Dios que se pasea
y se transforma en mujer,
entra bailando,
se posa en mis pies, 
en el café con helado
 y ron.

Mueve caderas, se hunta  los senos y lengua
mientras baila un yaravi triste como son.

Mira a Dios, su cabello, 
desierto ondulado al viento, 
vientre sediento 
y vulgar.

Como mueve y tiembla, 
su boca levanta y me convierte en puerto de todos sus besos.

Se va como el vino, 
convertido , 
viejo. 
Y me deja ardiendo,  en estos infiernos. 

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