El demonio es un ser invertebrado de movimientos rutilantes. Una caja de zapatos con pico triangular que se arrastra en mi cuarto, fluctuando en la brea. Salta y se golpea con sus propias manos de plástico, de pies de plátano y papas con salsa de maní y retazo de cerdo.
Yo, que perentorio arrastro un ataúd, como todos que lo hacen felices, quice adornarlo. Conchas y corales, piñas de eucalipto, espinas de roza y de pez. Corazones y recuerdos, ramillete de trensas de cabello triguenio. Pero me di cuenta que el feretro no se mueve ni el venerado demonio vive.
Nunca tube recuerdos de alegrias, los que se marcaron fueron absurectos castillos de dolor de muelas, devilidad de hierro corrompido y desamparo de ostion. Por eso talvez odio lo popular, lo bueno, lo aglutinante, por que el me odio primero. Hipocrita aceptacion de estravaganza manipulable. Sucio mar de negación, charco anormal, briza del alma colectiva donde se esconde el cobarde tras el triscal tatuado y un arete de tiesto vacio.
sábado, junio 17, 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Que rico
Chocolate amargo, cabernet a pico, copas, almohadas, luz opaca, lluvia ventana, viento cortinas y en tu boca mi espina baila. Que rico ...
-
I ntroducción .- Para aquellos que al mirar una espada, un yelmo, un escudo de armas, se elevan en melancólica exaltación. Han de recordar q...
-
ADAPTACIÓN DE LA LEYENDA QUITEÑA Atardece en Quito, son las seis y el bus en el que viajo con mi abuela va repleto, todos van muy ca...
-
Saber que te mataran, saber que eres un muerto a punto de la matriz, fosa luz. Saber que no tienes mundo, que todo el universo se despren...
No hay comentarios:
Publicar un comentario