La mariposa transeúnte
creyó en la cigarra mustia,
por opaca la vio interesante.
No pudo arrepentirse cuando quemada quedó gris, transparente.
Aun matiza la arena, oculta de las flores, en silencio vuela cuando hay tempestad. Y llora la tontería de no saber quien fue.

No hay comentarios:
Publicar un comentario