miércoles, diciembre 11, 2019

Arrebol encendido de equinos fluviales
y flores de sal,
una golondrina muere en el aliento cósmico
y una araña vuela entre una lágrima y otra.
Tus ojos me desprecian, tú parecer es otro.
La ira se columpia, baja del tumbado que no pudimos sostener, filoso desdén desvía tú rostro ante los ademanes torpes por volverme a restituir.
En la veloz noche conozco el final, dormí ya en esa lápida y se que una garúa tortuosa limpiará el epitafio.
La fatalidad es una cobija fría viendo mi barca hundida, las nubes vuelven a oscurecer el día.

25 de enero del 2017

Aquel señor importante de alto costo y sacrificio al emerger ,  Farsante bolsón de odio, Soy yo?   Aquel molesto disonante, ...