lunes, agosto 09, 2021

soledad


Era mía, era de ella,
la robusta sinfonía
que movía las estrellas;
era nuestra,
         estaba viva.


Reptilmente apareció,
 la turba,
     el desengaño,
          la obligación
y aquella canción dejó de sonar.



Aquel coctel delicioso y vibrante
de glándulas esperanzas,
de sueños y transformación,
murió.



Mil veces atravesé esa esquina,
pero está vez no tomé el autobús,
permanecí indiferente
y el camino se llenó de bríos, 





mil soles desconocidos
y un millar de lunas complacientes;
conocí un verdadero amor,
conocí la soledad
   de bocas sabor izadas
  de muslos sin cadenas;
fuente de inspiración y escape de las tormentas.



Amaru castelA.







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