domingo, noviembre 11, 2018

Piensa en un pequeño conejo, en su castillo de espinas, imagina como siente al saberse acechado, imagina su cuerpo, el olor depravado, el viento. al lobo exitado, hambriento.


Siente su mirada en tu cuello, su saliva en tus pechos. Grita con sus dientes por tú sexo.


Imagina al conejito en su casa de espinas despedazado y satisfecho.


Amaru castelA.

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