martes, diciembre 04, 2018

El Gato de San Diego.

Se que corres por las flores


del cementerio de San Diego,


frecuentas muzas apagadas


en los estancos de la Caldas.

Entre nieves mistelas, ardes


emposada ente higos y sorsales,


derivas tus pasos a la escalinata


entre azucar y pan de alguna beata.

Rosales, pájaros y manantiales, sapos. Gatos, yo soy un gato.


Va rechinando una zarsuela


desde hace mil quinientos años.


Pobre jitanilla imprudente


perdió entre aplausos su tiempo


y entre abrazos su silencio

quedo dormido,

quedo en las ramas.

Una garúa, pozo traslucido y caña,


viento tristesa irreconocible,


innombrable, todos la recuerdan

al fondo de sus vasos

pero nadie nunca la  nombra.

Milquinientos años la he visto,


maullidos espolonarios, soy un gato, no se por que nadie la escucha,


no se porque nadie la canta.

Sí tan solo la vieran, su tristeza, su condena. Talvez no lloveria sobre el viejo asfaltado.


Talvez las piedras de los estancos no se abrirían.


Talvez la vieja Caldas no penaría y las flores del cementerio no se marchitarían.

Amaru castelA.

No hay comentarios:

Que rico

Chocolate amargo,  cabernet a pico, copas, almohadas,  luz opaca,  lluvia ventana, viento cortinas  y en tu boca  mi espina baila. Que rico ...