martes, mayo 19, 2020

No busco el éxito, 
sigo al fracaso y si vas tras mis pasos 
también lo encontrarás. 
Los bloques de infancia, 
la moral mal armada, 
las mentiras de labios excelsos y maquillados 
que me alejan con asco 
del Altar de la honorabilidad.
La hombría, el cascajo, 
la civilidad, adalis y descaro. 
El orgullo y la humildad, 
la ambición y prosperidad. Acumulación insana, antinatural, insensible. 
Un sueño indiferente de comodidad rapaz.
Burbuja claustro de apariencias y agrado, hipócrita cautividad, bomito de un diablo que experimento siete días con el corazón inocente. 
Dolor y rabia que envenenan los días 
y corrompen de noche 
un martirio contumaz 
del ser victimario 
de su propia naturalidad.
El éxito exigido, 
el molde programado, límites sensoriales y cuñas en el pensar. 
Todo apesta con los soles que te ofrecen ilusiones en tú vaguedad.
Detesto el éxito y a sus discípulos, 
más a los charlatanes 
que no lo ofrecen y presumen sin saberse su realidad.
Amaru castelA. 

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