viernes, noviembre 12, 2021

a LASSO PRESIDENTE EC

Al presidente Lasso, ec.
He pecado contra el mundo, he querido terminar con la santa democracia.
Me han pedido que escriba del actual gobierno. 
Tedio ¿qué se podría decir? sí ya todos conocían su alma, la avaricia de un banquerete, las mentiras e ignorancia, su malversa compulsión, arrogante y su decadencia.
He pecado contra la humanidad, he querido negar el poder del mercado.
Libertarios disputándose la presa, la prepotencia en tratar de imponer su dogma, 
de superioridad. 
Al fondo oscuro un neón, calleja mórbida de una canción, generacional, profética, que me corrompe el alma. 
Un mensaje virtual y un discurso pautado, así en las hondas comunicacionales su rostro estúpido, ya muestra miedo.

He pecado contra dios, porque quise escaparme del dinero.
Y lo peor es que ya se sabe títere, el que encarna al despecho, el odio ciego por los que no usan zapatos rojos y de marca, por los de tez un poco cobre, por el pelo de carbón y ojos sin ilusión, por los que hacen filas en los bancos y se quejan de hambre.  
He pecado contra la vida, me he librado de la globalización.
Lo natural se dicta y cambia, en la mesa de un escroto publicista y financiero, que se cree con moral suficiente para besar a sus hijos y darles del sustento de todos los pueblos que mueren en silencio, en las iglesias, otro centro financiero, las hostias y diezmos, huelen también al olor del banquero.
Se trastocan las ventanas por pantallas, digitales, de plasma, y en los teléfonos celulares la vida transcurre.
Amaru castelA

DÍA DE DIFUNTOS

La tarde corre rosácea, toda la comunidad se encuentra ocupada en la celebración.
Llego el aya marcay killa.
La gran procesión sube y baja las gradas a través de quebradas y senderos de la cancha sagrada, pasa cerca de las chozas.
En andas, amarcada, la momia del jatum soberano recorre la comarca. Luego en la plaza mayor come y bebe con su pueblo.
Muchas otras momias menos nobles llegan para acompañarla, han recorrido vestidas con sus mejores galas cada hogar, cada patio, luego de ser desenterradas.
Las personas que las llevan beben sangre de llama, comen coladas de maíz morado con sangre de pichón. Es una gran fiesta volver a compartir con los difuntos familiares.
Han pasado algunos siglos, hoy la gente amarca unas muñecas de pan, en forma de pequeños difuntos amortajados. Beben una colada de mora y mortiño, morada, con piña y fresas.
Sobre las antiguas piedras de la calle, en una mesa de vieja madera, la figura de un hombre decrépito descansa, la colada morada que bebe esta compuesta de sangre verdadera. La guagua de pan contiene un alma atrapada que se retuerce a cada mordisco.
- Dónde has comprado esa guagua? Le pregunta un extraño niño vestido totalmente de negro.
- Allá en el mercado, en las mesas de la feria.
- Por qué no dejas que se vayan tranquilos? Replica el niño.
- Es mi tributo, déjame en paz.
El niño corre gritando "el polvo al polvo y la carne al hoyo, la sangre a la sangre y el muerto al hueco" muchos niños lo siguen y repiten su canción.
Las campanas del cementerio replican y miles de guaguas de pan esconden las voces de los infortunados a quienes nadie recuerda, en toda la ciudad varios seres extraños sazonan su colada morada con sangre real. Luego toman el camino de antaño, recorren la ciudad por donde procesiones religiosas suplantaron el ancestral ritual, van cargando las almas que no podrán descansar, cada uno lleva un relicario, lo deposita en el cementerio, lo volverá a utilizar el próximo año.
Pasan los días y ya nadie festeja, aquellos upiros andinos caminan solos, escondidos en sus refugios decadentes se conforman con beber solos sus coladas sangrantes y comer sus guaguas rellenas de vidas perdidas.
Amaru castelA.

EL ALMA DE QUITO

Si vez la garúa
interminable, 
oposa,
asi son las rosas
que hieren mi vida.

Sí sientes el frío 
de calles desiertas,
asi es el abismo
de mi vida enferma.

Las estaciones se pierden,
aqui siempre llueve,
Quito contiene
un alma doliente,
que siempre llora,
llora sin verte.

Sì escuchas la noche,
lejana, 
profunda,
soledad rotunda
de melancolía muda.

Recuerdas los días,
las lunas, 
los soles,
tardes de colores
con seres sin vida.

Y lloras ausencias,
felicidades ajenas,
cutre tertulia
de la noche serena.

Las estaciones se pierden,
aqui siempre llueve,
Quito contiene
un alma doliente,
que siempre llora,
llora sin verte.

Amaru castelA.

Que rico

Chocolate amargo,  cabernet a pico, copas, almohadas,  luz opaca,  lluvia ventana, viento cortinas  y en tu boca  mi espina baila. Que rico ...