sábado, enero 13, 2024

VEINTE MIL DESPEDIDAS.

Que vacío hoy vivo
dentro de este infierno
que pasa por mi lado
y nadie puede escuchar.
El aire viene en contra
con palabras dirigidas
en la desolada partida
de veinte mil despedidas.
Que vacía quedo mi vida
que yo mismo no me puedo encontrar
en los rostros abatidos
que no se reconocer.
Procuro marcharme
buscar el hogar
que simplemente no existió.
Procuro aguantar
desolación sin piedad
que nunca supe desvelar.
En la mesa
soy un extraño
que conversa con migo
que no puedo aguantar.
Haría lo que fuese
por regresar a tu lado
y se que no puedo hacer nada
para poder escapar.
Procuro marcharme
buscar el hogar
que simplemente no existió.
Procuro aguantar
desolación sin piedad
que nunca supe desvelar.
La tristeza viene a consolarme
a veces con la compañía
de la atroz demencia
anhelo su compañía.
Amaru castelA.

viernes, enero 12, 2024

LLOVIZNA DE INVIERNO

En el asfalto congelado 
goteando lágrimas
va rodando nuestro amor.

Por qué no te veo 
ni siento tu calor
solo vienes como llovizna 
de diciembre
como tormenta de viento 
que arremete 
y me destruye el corazón.

YA NO PUEDO MÁS 
NO PUEDO HUIR 
PARA PRESERVAR 
MI DIGNIDAD.

NO TE PUEDO DEJAR 
EN LA CORRIENTE 
PERDERTE 
Y NO VERTE MÁS.

Extraño el sol
el calor del día en que te conocí 
la dulce voz
del amor tierno
que nunca antes oí. 

Llovizna de diciembre que me arrastra a la alcantarilla.

No podré nunca escapar
los nubarrones negros
cubren el cielo
y por dentro el aguacero
de tu amor me ahoga.

Llovizna de diciembre que me arrastra a la alcantarilla.

Extraño el sol
el calor del día. en que te conocí 
la dulce voz
del amor tierno
que nunca más oí. 

Llovizna de invierno que me arrastra a la tumba.

Amaru castelA.

miércoles, enero 03, 2024

cuento. EL HOSTAL RUMIÑAHUI


En la refulgente ciudad de Quito, de todo el mundo la ciudad donde cae el sol perpendicular, también hay lugares oscuros, de energía muerta.
Me tocó vivir en uno, tal vez por el hecho que esta cerca de una quebrada rellena, tal vez por la construcción de la casa o por eventos nefastos que ocurrieron en el pasado, este sitio, en la calle Montufar, entre Espejo y Junin. Tiene una historia extraña.
Mi madre tubo la oportunidad de administrar el antiguo hostal RUMIÑAHUI.
Desde la calle Montufar se observa una casa de dos pisos, común para el paisaje del Centro Histórico, pero la casa se compone de dos edificios, el más moderno hasta atrás, cuatro pisos de habitaciones y al frente la edificación antigua, de cinco pisos de cuartos distribuidos alrededor de un patio cuadrado.
Toda mi familia vivía en el piso más alto de la construcción antigua. También habitaba la casa durante el día una mujer mayor, que pasaba planchando todo el día, en realidad realizaba varias actividades, arreglaba, limpiaba, lavaba, pero yo siempre la vi planchando. Lastimosamente murió, un día ya no vino a trabajar.
La casa era oscura, la luz del día no llegaba hasta abajo, al patio, sólo alumbraba hasta los barrotes de madera de los corredores del tercer piso.
Cierta tarde mientras realizaba tareas universitarias con un amigo,  al hacernos demasiado tarde y por la peligrosidad del vecindario,  decidió quedarse a dormir y así invertir más tiempo al estudio.
A exceso de cuartos ya que teníamos todas las habitaciones a disposición, mi amigo eligió quedarse en el piso más bajo, yo casi nunca bajaba hasta allí, pero respete su escepticismo.
Al siguiente día al ir a despertarlo lo halle pálido y tembloroso, quiso subir de inmediato a desayunar, entonces me contó.
Nos retiramos muy tarde a dormir, 2h00 de la madrugada por lo que lanzó su ropa por cualquier parte del cuarto debido al cansancio, se recostó cobijándose sólo con la colcha.
En la oscuridad más absoluta se despertó, por que escuchó crujir la madera del piso, por el pasillo, acercándose, luego escuchó crujir las puertas, cuarto por cuarto, acercándose al suyo. Todo quedó en un silencio abismal, oía un silbido en sus oídos. Oyó la puerta del closet correrse, la parte de cobijas, en su cama, sobre la que él no estaba se levantaron cubriéndolo. Me dijo que se quedó quieto,  cubrió su rostro con la almohada para no ver nada, y así amaneció entre angustia y miedo, sintiendo una presencia, en la silla junto a la cama.
Sonó la alarma de su reloj a las siete de la mañana y se atrevió a levantarse y prender la luz, sólo para ver que toda su ropa se hallaba perfectamente doblada en la silla junto a su cama.
Los cuartos de la última planta eran también oscuros, cubiertos de un extravagante papel tapiz verde, brillaban en las tardes o cuando llovía. Hacia la calle una sala comedor grande y las recámaras principales, dejaban aislada a la cocina y una habitación hasta el fondo del pasillo, hacia la salida trasera de la casa vieja. Nunca frecuentaba la cocina ni dicha habitación.
Llegó el fin de año y su cena, mis hermanas y cuñados llegaron, todo el hostal estuvo lleno. En mi familia nadie bebé, así que muy temprano luego de quemar al "año viejo" y la cena, todos fueron a descansar y a mi me tocó la habitación junto a la cocina.
Paso la media noche y en esa habitación no se escuchaba nada, ni las camaretas, ni fuegos artificiales, ningún campanaso de las iglesias, yo me encontraba tocando la guitarra cuando tres golpes crudos en la puerta me paralizaron, recorría un escalofrío mi espalda, pero no hice caso, como si no escuche nada. Prendí la radio, pasaron tres minutos y golpearon, nuevamente tres golpes secos. Me levante con la guitarra en la mano, abrí la puerta y un viento frío paso por mi delante, se perdió en el oscuro pasillo hacia los dormitorios principales, regrese a ver a la puerta trasera, estaba tan oscuro que no veía si estaba abierta, fui hacia ella y al tratar de asegurarla vi por el vidrio catedral que tenía, una sombra que flotaba en las gradas. Corrí a la sala, abrí una botella de vino y salí a fumar al balcón. Amanecí en un sillón con todas las luces encendidas y el equipo de sonido a todo volumen.
Al siguiente día pregunte a ver sí alguien me explicaba.
Mi hermano dijo:
- lo que viste no era la Juanita, ella cuida y hasta te arregla la ropa.
Mi madre, distraída respondió:
- cuando llegamos nos advirtieron que en el cuarto 106, oían gritos y les jalaban el pelo a los huéspedes. Alguien se había muerto, decían. Pero ya bendecimos, y el alma bendita de la Juanita cuida y no sube del segundo piso.
Pero hay una fuerza maligna, !Dios mío que pasaría!, estas casas son tan viejas, en la esquina vivía Manuelita Saens, ?sabias hijo?
Me miraba mientras yo insistía:
- pero que pasa con esa fuerza maligna?
Respondió:
- a nada, pero no te le acerques, que es mala.
Sin entender la explicación de mis parientes trataba de reducir mi estadía a mi habitación a la sala y el menor tiempo posible pasaba en casa.
Llegó una noche en la que todos salieron, habían ido al velorio de alguien y no me avisaron. El recepcionista cerro las puertas y se acomodo para descansar, llamó a avisarme y así supe que estaba sólo. Aún no cenaba, así que fui a la cocina, asegure la puerta de atrás, los dormitorios y bandeja en mano lleve mi cena a la habitación.
Vi una sombra cruzar en mi cuarto,  la luz se hizo blanca muy blanca y creó que me marie por que vi las paredes moverse, ya no eran verdes, tenían un color blancuzco arenoso. El estruendo de la bandeja, platos y cubiertos en el suelo me rescató, reaccione y recorrí con la vista el cuarto. En una pequeña mesa redonda se hallaba sentada una figura negra, pesada, como un animal en cunclillas. Me paralice, me engarrote mientras me miraba, levantó su brazo y me apuntó con su garra. Junto a eso, en el espejo de pared me vi y detrás de mi un sol andino de plata, gire mi cuerpo con las últimas fuerzas, tome el sol y se lo lancé. Salí corriendo a la recepción.
Desperté luego en una clínica, mi familia se mudó del hostal por mí, sólo mi madre y un hermano iban a trabajar allí, pero hasta hoy en día, hay ocasiones en que despierto a la madrugada sin poder moverme, no lo veo pero siento esa sombra respirandome en la cara.

ÁNGEL PASIONAL (Poemario)

ÁNGEL PASIONAL
(Poemario)

I
EL MAL
Con sangre escribiré un poema
con el llanto de mi corazón
al mar derramare mi pena
y en las estrellas mi ilusión.
El viento contiende en la arena
en agua evullece la pasión
brillo espuma la luna llena
y el cielo se rinde a Poseidón.
Feroz guerra inicia Celena
defienden los astros su posición
las estrellas caen en cadena,
la luz agoniza con tesón.
Yo soy el mal, el que acecha
yo soy el mal, el que condena
yo soy aquel que nada espera,
yo soy el mal, yo soy la pena.
Yo, un día tuve un poema,
tú lo arrancaste de mi ilusión,
el papel mi maldad encarcela,
y la pena mi corazón.




II
CONJURO DE LUNA

Engaña a la luna su reflejo
sorprende a su vista el portento
vasija de agua
¡engaño del espejo¡
enamorada luna,
¡yo lo siento¡.
Así desvalida,
conjuro Sacrílego,
así distraída,
en mis manos tengo.
¡La luz mágica,
del cielo negro¡
así amiga,
con mis palabras contiendo:
Con la luz de las velas
reflejo tu pelo
con el humo blanco
formo el cielo.
Bajo por tu cuello
como suave velo
y cubro tus pechos
con el dulce incienso.








Envuelvo tus caderas
circulo de hielo
subo por tus piernas
con el último anhelo.
Te hago el amor
estando tan lejos
¡conjuro a la luna¡
que sientas lo que siento.
Mas conmigo un temor
vuela al viento
no ha de verte la luna
ni verá mi contento.
Que del fulgor se enamora
¡del engaño del espejo¡
sí ha de verte la luna
se enamorará al momento
como yo me enamoro
cada vez que te veo.








III
PACTO DE SANGRE

Toma mi mano
une tu herida
mira mis ojos
¡besa la vida¡.
Mira mi alma
entro en la tuya
juntas al alba,
danza lasciva.
La sangre fluye
el fuego corre
la carne intuye
la pasión corroe.
La tierra moja
la boca quema
la sangre grita
el pacto sella.






IV
NOCHE DE LUNA

Noche de luna
noche de estrella
en el viento tu nombre
y en mi boca la espera.
Noche azulada
a la luz de una vela
en mi mente tú cara
y en mi alma tristeza.
Tú ausencia ahonda la pena
tristeza que in surge serena
el vació, silencio que quema,
el tiempo, que se opone a verla.
Un gesto, implacable desdeña,
la memoria traiciona y sueña
y suena canción que condena,
¡tristeza como reinas en mi pena¡
Noche de luna
noche serena
en mi rostro una lágrima
y en la tuya; indiferencia.






V
FANTASMA

Descubre algo en el viento
fíjate bien tras la niebla,
escucha profundo en el tiempo
que algo esconde la hierba.
Oculto esta en la noche
oculta a la luz su cara
es como un dulce reproche,
susurro suave que te ama.
Siente sobre ti una mirada,
te sigue cada momento
y con tu menor palabra
sonríe y se pone contento.
Sabes, es solo mi alma
como niño perdido lloraba
en tus ojos hallo la calma
y ahora; solo a ti te ama.








VI
TUS BESOS

Yo necesito tus besos
en el momento apremiante
cada minuto, cada instante
y en el lugar donde este.
Y necesito mirarte
y que tus ojos respondan
no los cierres ni escondas
al momento de besarte.
Yo necesito escucharte
escuchar esa canción
de tus besos al quemarme
que congela el corazón.
Yo necesito besarte
y, que tú respondas,
al momento de amarte,
despertar en tu boca.





VII
UNA NOCHE

Una noche en mi pena
resignado en mí condena
la dulzura de una Ada buena
a mi mesa llegó…

En sus palabras el encanto
mato en mis ojos el llanto,
murió el tiempo, murió el canto
y el amanecer llego…

Desde ese mismo momento
volvió mi alma con el viento
a sentir la vida y el contento
y la fuerza me devolvió…

No busco ya la muerte
mil años quiero tenerte
y vivir el más grande amor.

Y no importa ya la suerte
sí fui feliz al conocerte
y soy feliz con tu ilusión.




VIII
SIEMPRE

Tú me gustas tanto
que voy a enamorarte
hasta que tu llanto
brote por no amarme.
Y aunque tú, no me conozcas
y te conozca yo tan poco
seré como aquellas rocas
que detienen el viento loco.
Y seré de ti siempre
y tuya será la voluntad
yo viviré en tu vientre
y tú serás mi verdad.
El tiempo no nos vera
ni topará lo que sientes
mi vida tuya será
y tú, mi vida siempre.





IX
ÁNGEL DE LA GUARDA
Solo. Hasta hoy he descubierto
lo azul del cielo
y lo negro de tu pelo.
Lo dulce de tu tez
ladrona de mi anhelo,
y he descubierto que vivo
por que antes estuve muerto.
Eres el ángel que me cuida
eres quien mi vida guarda,
el anhelo que me guía
y la fuerza que me exalta.
Tú me enseñas a vivir
aunque a veces ya no quiero
y cuando creo que muero
me rescatas con tu reír.
Gracias por ser mi amiga
y gracias por tus palabras,
gracias por ser el ángel
que me cuida
y que mi vida guarda.
Por ti sé que si existe el cielo
y sé que no está tan lejano
como aquel misterioso lucero
del que por siempre
estaré enamorado.




X
ÁNGEL DE LA NOCHE

Eres luz en mi agonía
gozo dulce en la añoranza
eres la  más dulce compañía,
eres, la más dulce venganza.
Ángel de la noche
esperada ironía
que me quemas al toque
y me abandonas de día.
Ángel de la noche
triste esperanza
esperado reproche,
deseo y constancia.
Eres amor sin tiranía
libre deseo sin vergüenza,
eres la emoción que extasía,
eres, la pasión más perversa.






XI
LEJOS DE TU LADO

Cómo quisiera saberme
por siempre a tu lado
sentirme tan presente
en tú corazón enamorado.
Saber que entre tus manos
sientes tú mi tacto
y navega en tus labios
el sabor de mi paso.
En tú pelo el halo
de la más dulce aurora
gritará que te amo
en silencio a cada hora.
Más nada sirve ahora
tu no estas presente
y tu mirada ausente
traspasará el espacio.











Y aunque dices quererme,
no se escucha tú acento,
el llanto me sumerge
en el más hondo lamento.
Mi corazón llora,
solo y desconsolado
¡y atónito el llanto¡
se aparta de mi lado.
No debo olvidarte,
tú no me has dejado,
aprenderé a amarte
¡como de lejos
me has amado ¡













XII
SOLEDAD

Siente en el aire un temblor
que pronto consume el amor
el ambiente opaca y exclama
¿cuál vació inunda mi cama?
Tu inocencia ajena a mi pena
¡que condena¡ tu vida ausenta
tú sonríes lozana y serena
y consumes la mía cruenta.
Mis palabras vuelven, no llegan,
mis manos vacías intentan,
mi boca temblando condena
mi alma y mi vida eterna.
Tan mala eres convierta
tan dulce diosa tierna,
puerta al cielo encubierta
que a la gloria no llega.










XIII
LA CULPA

De  sus ojos nace la muerte
en su boca fluye la vida
de sus pechos brota la suerte
y entre sus piernas la caída.
Halle un sendero en su espalda
y en su cuello halle una fuente,
el vigor brotó de su falda
y fue su voz  gemido candente.
En sus besos se escuchaba
tú nombre entre la locura
y en mi mente se borraba
tú acento y tú ternura,
Todo terminó tan frió
en la nada se enmascara
la culpa, cariño sombrío
el miedo, sangre helada.





XIV
ODIO
Hoy me siento tan mal
en mí adentro todo asusta,
quiero al mundo acabar
y matar toda la angustia.
No comprendo el compás
que la gente impone,
caminaré hacia atrás,
seré quien se opone.
Hoy me siento tan mal
justicia, tú no existes,
vida, eres más mortal,
que la muerte e insistes.
La venganza quema,
contra el orden llama,
la puerta se cierra,
la mecha se inflama.
Hoy me siento tan mal
mis dientes buscan rasgar
mis manos destrozar
y mi mente, su mal.
Y todos lo pagarán,
este mundo ciego
en mi furia acabaran
todos bajo fuego.




XV
TAN LEJOS

Tanto tiempo mi vida
tan lejos de tú mirada
tú enredada en tú vida
y yo en esta lucha acabada.
Mi corazón ya sin alas
cada minuto desangra
tú tan sola en esas garras,
yo soñando que aún me amas.
Tus ojos todo iluminan
  rostro todo lo cambia,
eres tan linda mi niña,
eres tan bella mi hada.
Estas tan lejos, mi vida
y no entiendo como me amas
más por ti daré mi vida
te la daré en mis palabras.







XVI
DESEO

En veneno y perla
fue tallada tú cara
mi boca la busca
más, tú boca la para.
En marfil y esencia
de amor, tú semblanza
se talla en mi pecho
y mi ropa desgarra.
Como agua de fuente
tú cintura avanza
al mar de tú vientre,
que mi lengua arranca.
Tus cabellos enredan
mis brazos atrapan,
tus pechos de seda
mis labios desangran.












Me cortan tus dedos,
  lengua me espasma,
tus gritos de deseo
paralizan mi alma.
Tus piernas de fuego
mis manos amarcan,
mi cadera y tú pecho
con locura danzan.
Me hundo en tu cuerpo,
pequeño espacio canta,
choque del océano
tu cadera encharca.










XVII
TUS OJOS, TU BOCA Y TU VOZ
De luna llena tu mirada
es dulce fruta nacarada
vivaz y casi enamorada
sugiere y da vida al amor.
A través de ella, el calor
inunda y quema con color,
los ojos miran con temblor,
en donde claves tú espada.
Sí miran tú boca callada,
tú dulce boca de flor,
tú boca fuente anhelada,
por hombres y por Dios.
De sangre y diamante brota,
en ella pierde la esperanza
todo aquel que cruza,
tras la feliz añoranza.
Y el sonido de tú voz
y el acento en tú palabra
inundan todo de amor
sí tú risa lo acompaña.
De la felicidad ventana
¡cierra la puerta al dolor¡,
como el sol en la mañana
así es el timbre de tú voz.



XVIII
TARDE TRISTE

En esta hora me quiero morir
la media noche me ha llegado,
dejar simplemente de existir,
en la luz del ocaso dejar mi halo.

Seguir del sol el último rayo
y alejar mi mente del sufrir
separar mi alma de su tallo
y mi flor de sangre extinguir.

Hoy estoy exhausto de vivir
hoy ya no puedo sonreír
porque, hoy me siento cansado.

Y aunque ha luchar me he acostumbrado
y aunque nada me ha doblegado
hoy, hoy me quiero morir.

(leyenda) MARÍA ANGULA


ADAPTACIÓN DE LA LEYENDA QUITEÑA
Atardece en Quito, son las seis y el bus en el que viajo con mi abuela va repleto, todos van muy cansados especialmente los que no tienen un asiento, el ambiente se siente también cansado y huele mal. Al salir del túnel de San Juan , en la Av. Occidental, mi abuela señala un muro de piedra, sobre el cuál una antigua iglesia blanca se levanta, apunta con más énfasis su dedo y miro una cúpula redonda, al entrar al túnel de San Roque señala hacia otra construcción y puedo ver varias lapidas y cruces. En la oscuridad del túnel, su voz penetrante y melodiosa es lo único que se oye, ese es el cementerio del tejar explica; nadie hace bulla y empieza su relato:
En una de las casas junto al cementerio; cuando mi abuela era joven; vivía una señora muy sufrida, muy triste, demasiado flaca y en sus ojos siempre había dos ojeras negras, grandes muy grandes, se llamaba María Angula. Dicen que era de fuera de Quito, de una familia de dinero, pero por casarse tan joven y sin el consentimiento de sus padres la desconocieron. No tenía hijos y eran muy pobres, su esposo, Manuel de la Cruz, trabajaba de cargador en el mercado de San Roque.
Manuel llegaba borracho todas las tardes a su casa, y cada vez la golpeaba brutalmente reclamándole la comida para la cual no había dejado ni un solo centavo.
“Cierto día en el que maría gracias a la caridad de sus vecinas pudo cocinar la “sopa de la virgen” un caldo en leche con cebollas y pan, estaba ansiosa, feliz por dársela a Manuel. Lo espero toda la tarde, luego toda la noche, amaneció sentada a la puerta de su cuarto, mirando hacia el cementerio pero Manuel nunca llegó.
El llego a la tarde, como siempre pero tan indiferente y ausente que ni siquiera se fijo en María, ni en la sopa del día anterior. Cómetela tú le dijo, mientras se acostaba en  su cama.
Varias veces ya no llegaba a dormir, a veces dos o tres días se iba. María desconcertada extrañaba aunque sea sus golpes, cuando miraba su mísero cuarto se sentía como un mueble más, viejo, dañado, solo. Una vecina que la miraba sentada en el patio, llorando y sin existencia, le conto que habían visto a Manuel, muchas personas, allá en los chaquiñanes de la calle 24 de mayo, ahí donde las meretrices viven, con una longa que le decían “la Gloria Encarnación”.
La desesperación y angustia la ahogaron, la indiferencia de Manuel le dolía más que su maltrato. Salió corriendo a San Roque, justamente lo encontró al terminar de descargar un camión, se escondió y vio las muchas monedas que le pagaban; lo siguió a las piedras de lavar, Manuel allí se baño completamente, se peino y arreglo muy emocionado y bajo corriendo a la 24 de Mayo.
Una mujer de vestido rosado, ceñido a sus robustos senos y caderas salió de una cantina y Manuel se arrojo a sus besos, miles de pensamientos traspasaban la mente de María Angula, miles de sentimientos desgarraban su alma, reacciono y penetro al antro, supero los borrachos y las prostitutas y en un cuarto apartado los miro, ella sentada en sus piernas y él sentado frente a una inmensa mesa llena de tortillas con hornado, chochos con chulpi, choclos con queso. Salió a la carrera, como ida, sin llorar, sin lamentos, solo corría.
Ya en la tarde María Angula se dio cuenta que estaba en el cementerio del Tejar, sentada en una tumba había entrado a una extraña cripta para refugiarse de la lluvia vespertina de Quito, y había estado hablando con una misteriosa imagen de un ángel de osario:
-claro, el se va por la comida
-como no va a estar feliz si le dan hornado con tortillas, mote, tostado.
De pronto un gran bullicio la lleva a mirar a la puerta de la cripta, una procesión fúnebre miles de rezos, miles de canticos, mucho llanto y un ataúd nuevo acompañan su propio dolor.
María Angula regresa a su casa al terminarse el ultimo rayo de luz, Al abrir la puerta de su cuarto descubre a Manuel mal alumbrado por una pequeña vela que ya se extingue.
-Bueno mujer ¿Qué me vas a dar de comer?
María salta de contenta, le sonríe y con nuevos bríos le dice mientras lo besa:
-No te muevas de donde estas voy ha prepárate tu plato favorito, el mejor menudo que hayas comido jamás.
Toma un cuchillo grande y sale a pedir a sus vecinas le regalen todo lo que necesita. alineos, especias, maní, papas. Baja a las gradas junto al cementerio y afilar su cuchillo, luego se dirige a la tumba del recién fallecido.
Toda la noche María durmió feliz junto a Manuel,  a la madrugada lo despidió dándole de desayunar y sugiriéndole:
-mi amor si vienes rápido a la casa te daré lo que más te gusta para comer.
Y así paso, por varios días Manuel se dirigía a su casa ni bien terminaba su jornada, pero al llegar la media noche del primer domingo; Manuel se despertó con un desgarrador lamento que escucho en el cementerio, corrió a la puerta y miro una plateada neblina que lo cubría y que llegaba a su casa, atranco la puerta con la mesa y se metió en las cobijas, luego escucho otro lamento lastimero al tiempo que su puerta era destrozada, se arrojo debajo de la cama para mirar como un cadáver sujetaba a su esposa por las canillas y la arrastraba al cementerio mientras gritaba María Angula devuélveme mis tripas y mi puzún.
A Manuel le encontraron botando espuma por la boca y a María nunca mas la encontraron, solo hallaron las marcas de sus uñas por todo el camino al cementerio; a él le internaron en San Lázaro, el manicomio y allí contaba a todos lo que le paso con su mujer”.
Cuando mi abuela termina su relato casi hemos llegado al final del recorrido, muchos pasajeros la regresan a ver y luego se bajan presurosos del bus. Se pasaron de sus paradas solo para oír la leyenda de María Angula.

Que rico

Chocolate amargo,  cabernet a pico, copas, almohadas,  luz opaca,  lluvia ventana, viento cortinas  y en tu boca  mi espina baila. Que rico ...