El mar.
Tus ojos se acercan con el vaivén de tus caderas,
eres sensual e inmensa,
todo alrededor implosiona
al olor de tus almendras,
penetras y envuelves con besos viento y sin aliento ahogas mi voz,
besas con el vacío del cielo,
sigues sonriendo,
cada momento atraviesa y regresa, va y viene a tu rostro, a
tu boca, a tu pecho, a tus piernas, mi mano que te coge pero no te sujeta,
de tu coqueto rostro que lo siento quema, a tus senos pequeños que revolotean se extiende mi mundo,
dentro de mi ensueño que
escapa a la maciza curvatura
tu vestido casi se desliza, como el mar sube y suaviza la
pequeña cintura, para la condena del amor, el vino se riega, fuente descubierta
del elíxir de la vida, y yo me quemo y olvidó mi tristeza.
Amaru castelA.
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