En un mundo de telarañas frágiles y voluptuosas donde no encuentro salida solo se puede esperar lo nefasto y mi mano estirada sigue batiéndose al viento tratando de sujetar se a un puerto de escarcha y púas
Tras dos ojos que reconocen mis anhelos, la mirada que en otras vidas se llenó de lágrimas y felicidad
Y me siento solo como el vacío solo como un ángel perdido, caído por amor, juzgado por rebelión
Esperando el fin de este viaje profano esperando alivio al corazón con miedo y traición, camino de la cuesta empedrada del hogar que me espera, fracaso tras fracaso, entregando el alma para no pensar ni obstaculizar al destino
La caída fue atroz y no logro liberarme, pero sin rendirme empiezo nuevamente a volar.
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