Cuando tus ojos miran al cielo
dos ángeles se suicidan.
Sí la tupida tristeza diriges al suelo
las almas malditas liberas.
El mismo señor huye de tu inocencia, avergonzado.
Absorven tus ojos
todo el mar,
todo el llanto.
La tragedia de las aves que pululan tu encanto.
El oleaje y el viento emanan una lágrima por dos abismos aviertos en el plano perforado.
Me miran,
inmensos,
dos toros negros en prado de cobre. Mi alma muere para vengar la azaña.
Callo y no respondo.
Callo sin razón
quedo inmovil, al mirarte de frente.
Amaru castelA.
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