Se que haz vuelto a completar tu crimen,
el vil asesinato de un corazón victimizado,
tan insignificante,
tan desvalido e indignante.
Se bien que tú boca desprende veneno
aún en palabras dulces y aspecto de entendimiento,
aún en la figura considerada de interés fingido
y tan nuevo y humillante.
Tus cariñosas caricias nunca antes vistas,
tan anheladas y en sueños codiciadas,
tan de pronto y sin razón alguna,
tus delicadas caricias,
que sé,
pretenden la desfiguración.
Y tus palabras y comprensión,
tan aberrantes como los insultos
y culpables errores tajantes
y evidentes
que nunca dejaste de recalcar,
y publicar a todo viento
y sin ninguna piedad.
Tus palabras tan suaves y llenas de coraje y desprecio.
Termina ya el sacrificio
y no perpetúes el dolor,
saca el puñal del acecho
de detrás de tu espalda,
clavado en ángulo aparente,
de la clavícula al corazón
y sácalo con rapidez,
cruza el cuello en el haz del sol,
parte mi vida sin compasión,
pero hazlo ya,
sin demora,
no dejes que siga mi sufrimiento.
Amaru castelA.
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