jueves, septiembre 06, 2012

LA VERDAD Y LA MENTIRA SE UNEN Y FORMAN LA REALIDAD
Y EXISTEN MUCHAS REALIDADES CON MUCHAS MENTIRAS Y VERDADES
LA MENTIRA Y LA VERDAD SON UNA

EL SIMIO USA EL CONOCIMIENTO

 

EL HOMBRE BUSCA LA VERDAD

martes, junio 12, 2012

ÁNGEL DE LA NOCHE


VIII

ÁNGEL DE LA NOCHE

Eres luz en mi agonía
gozo dulce en la añoranza
eres la  más dulce compañía,
eres, la más dulce venganza.

Ángel de la noche
esperada ironía
que me quemas al toque
y me abandonas de día.

Ángel de la noche
triste esperanza
esperado reproche,
deseo y constancia.

Eres amor sin tiranía
libre deseo sin vergüenza,
eres la emoción que extasía,
eres, la pasión más perversa.





ÁNGEL DE LA GUARDA


VII
ÁNGEL DE LA GUARDA
 Hasta hoy he descubierto
lo azul del cielo
y lo negro de tu pelo.

Lo dulce de tu tez
ladrona de mi anhelo,
y he descubierto que vivo
por que antes estuve muerto.

Eres el ángel que me cuida
eres quien mi vida guarda,
el anhelo que me guía
y la fuerza que me exalta.

Tú me enseñas a vivir
aunque a veces ya no quiero
y cuando creo que muero
me rescatas con tu reír.

Gracias por ser mi amiga
y gracias por tus palabras,
gracias por ser el ángel
que me cuida
y que mi vida guarda.

Por ti sé que si existe el cielo
y sé que no está tan lejano
como aquel misterioso lucero
del que por siempre
estaré enamorado.

FANTASMA


V
FANTASMA

Descubre algo en el viento
fíjate bien tras la niebla,
escucha profundo en el tiempo
que algo esconde la hierba.

Oculto esta en la noche
oculta a la luz su cara
es como un dulce reproche,
susurro suave que te ama.

Siente sobre ti una mirada,
te sigue cada momento
y con tu menor palabra
sonríe y se pone contento.

Sabes, es solo mi alma
como niño perdido lloraba
en tus ojos hallo la calma
y ahora; solo a ti te ama.



PACTO DE SANGRE


III
PACTO DE SANGRE

Toma mi mano
une tu herida
mira mis ojos
¡besa la vida¡.

Mira mi alma
entro en la tuya
juntas al alba,
danza lasciva.

La sangre fluye
el fuego corre
la carne intuye
la pasión corroe.

La tierra moja
la boca quema
la sangre grita
el pacto sella.

CONJURO DE LUNA


II
CONJURO DE LUNA

Engaña a la luna su reflejo
sorprende a su vista el portento
vasija de agua,
engaño del espejo;
enamorada luna
¡yo lo siento¡.

Así desvalida,
conjuro Sacrílego,
así distraída,
en mis manos tengo.

¡La luz mágica,
del cielo negro¡
así amiga,
con mis palabras contiendo:

Con la luz de las velas
reflejo tu pelo
con el humo blanco
formo el cielo.

Bajo por tu cuello
como suave velo
y cubro tus pechos
con el dulce incienso.



Envuelvo tus caderas
circulo de hielo
subo por tus piernas
con el último anhelo.

Te hago el amor
estando tan lejos
¡conjuro a la luna¡
que sientas lo que siento.

Mas conmigo un temor
vuela al viento
no ha de verte la luna
ni verá mi contento.

Que del fulgor se enamora
¡del engaño del espejo¡
sí ha de verte la luna
se enamorará al momento
como yo me enamoro
cada vez que te veo.

EL MAL



I
EL MAL

Con sangre escribiré un poema
con el llanto de mi corazón
al mar derramare mi pena
y en las estrellas mi ilusión.

El viento contiende en la arena
en agua evullece la pasión
brillo espuma la luna llena
y el cielo se rinde a Poseidón.

Feroz guerra inicia Selena
defienden los astros su posición
las estrellas caen en cadena,
la luz agoniza con tesón.

Yo soy el mal, el que acecha
yo soy el mal, el que condena
yo soy aquel que nada espera,
yo soy el mal, yo soy la pena.

Yo, un día tuve un poema,
tú lo arrancaste de mi ilusión,
el papel mi maldad encarcela,
y la pena mi corazón.

LA PROMESA


LA PROMESA

Por: Amaru Castela

Bañado de luz blanca su pálido rostro aparece y desaparece, los cambios de velocidad no inmutan la dispersa  mirada que  perdida en la ventana es la puerta de otros mundos.

El nudo en mi garganta es tan apretado que apenas un delgadísimo hilo de aire logra atravesarlo, me ahoga la saliva, se vuelve helada y un abismo inmenso se me abre en el estómago.

El bus casi llega a su destino, luego caminaremos unas cuantas cuadras hacia la casa.

En mi hombro su delicada cabeza recostada, su hermoso cabello negro huele a rozas.

Su suave rostro casi toca mi cuello mientras que su aliento enciende en mi pecho una hoguera que de a poco consume mi cuerpo.

En un pequeño movimiento suyo, ¡ya no resisto más!, aprieto con fuerza sus manos y digo:

-Ya no puedo solo, ¡ayúdame!  ¡Soy un alcohólico!

Ella se reincorpora, sus profundos ojos negros se clavan en lo más turbio de mi alma; los aclara. No me dice nada, pero me tranquiliza su mirada.

-Pepe Lucho  me llamó en la tarde  -    le respondo, cambiando la dirección de mis ojos:

-Dijo que estaba muy mal y que necesitaba que hoy este con él.

-Sí, pero no debes tomar licor para hablar con él ,        me dice con la dulzura de  hada, mientras acaricia suavemente mi mejilla.

Yo  con aire de solemnidad respondo:

-Mi amor, es que tú no entiendes, él no quiere hablar, él quiere beber con migo. Ya debe estar llegando al bar, muy pronto llamará. Es que cuando yo estuve mal, recuerdas cuando peleamos y me dejaste, bueno él estuvo cada vez con migo, cualquier día que lo llamaba.

- ¡No lo puedo dejar solo!

Con voz serena, responde mientras busca mis ojos:

 -pero tú me prometiste que no ibas a tomar nunca más.

-Si amor lo sé.   La miro asustado, luego de un silencio prosigo:

- sé que sí voy a ese bar no podré cumplir mi promesa.

Ella me abraza y ya no dice nada.

Llegamos a la parada, descendemos del bus e inicia la caminata última del día.

-Vamos, vamos a comer algo, dale.

-No-      me responde    - quedamos en que íbamos a ahorrar, ¿recuerdas?

- Si, solo esta vez, dale, ¿sí?

Tomo su mano y los dos avanzamos abrazados a una carpa improvisada en la esquina más oscura luego Iniciamos  el ascenso de la última cuesta, como cada día entre risas y recuerdos.

Ya en casa el timbre del teléfono celular rompe la armonía.

-No lo voy a contestar, lo apago.

Luego de unos minutos mi voz se impone al silencio:

-No, no es tan fácil.
-Cuando vaya a un bar y estén mis amigos querré beber, luego de tomar el primer vaso, el primer cigarro ya no podré parar como siempre, hasta la ebriedad.

-Mira amor -   ella  me interrumpe       - yo siempre estoy con mis amigas en bares y discotecas, ellas también toman mucho, a veces creo que más que si fuesen hombres, pero yo no bebo y la paso bien, mejor que ellas, aprendí a servir la cerveza y a manejar a borrachas. Vez ¿por qué no haces lo mismo que yo?-

-Amor, no es que no pueda decirles que no
- o dejar de ir
-cuando me siento en la mesa quiero beber y fumar,
-cuando llega el viernes en la tarde se apodera de mí el ansia de experimentar, de salir, de aventurar.
- Luego me dedico muchas horas a estar sentado embriagándome, hablando de lo mismo y con las mismas personas.

-No bebas; mejor no te vayas.

Ya al apagar la luz del dormitorio una sensación dulce nos atrapa, juntos contemplamos el techo como una noche estrellada de yeso.

Ella me abraza y al oído susurra:    - no te llama ya.

-No se cansaría de esperar-  . Y mi mente se aleja y le empiezo a contar:

Verás cuando yo estaba en la universidad, huf,   ¡ allí sí que se bebía¡  ¡ y casi todos los días¡ Bueno había un muchacho que era de otro curso, se llamaba Axel.
Él en primer año, consiguió un grupo de amigos muy divertidos y populares, varios de ellos tocaban la guitarra y como tomaban el horario de la mañana desde el medio día que terminaban clases se dedicaban a tomar; todos los días, pero los viernes y sábados era peor.

Sabes, dos de ese grupo ya murieron, el uno luego de un fin de semana, fue a comprar una cola a la tienda que está a dos cuadras de su casa, de regreso le dio un paro cardiaco y nadie lo pudo socorrer. El otro un domingo luego de beber fue a jugar futbol, ni la cruz roja ni el hospital lo pudieron salvar a parte del corazón tubo un paro respiratorio.

Ella escucha muy atenta, sus ojos muy grandes inquieren mas de mi confesión.

Una tarde que llegue atrasado,  las clases se habían suspendido, halle a Axel a la puerta de mi salón. Ponte unas chelas me dijo.

-Claro, respondí,
 -  vamos a la hueca.

Pedí tortillas y hornado, porque yo tenía mucha hambre; luego de comer la música respaldo la decisión de pedir dos cervezas.
EL bebió el primer vaso y de pronto empezó a hincharse, no te imaginas, como un globo. Yo pensaba que era una intoxicación por la carne de cerdo que comimos.
Debimos desatar los cordones de sus zapatos y desajustar la correa que cortaba su cintura, pero lo peor fue un anillo de acero que llevaba sangraba desapareciendo en su dedo.
Llego la cruz roja, luego un cerrajero de la mecánica de junto, corto en anillo con una inmensa pinza mientras  los paramédicos lo subieron a la ambulancia y se lo llevaron.
Ya en el hospital, los médicos que lo atendían  no decían  que le había ocurrido, él en una cama no se movía, parecía que todo le dolía.
Una enfermera que me miró fijamente me hizo una señal para que saliera del cuarto tras de ella.
-¿Usted es familiar?-           Me inquirió.

-   No, pero soy un compañero
 - ¿y qué le pasa? ¿Estará bien?

-  ¿Dígame el muchacho bebe mucho?-             Me volvió a preguntar.

-  Uhmmm, Si, como todos, un poco más.

- Debieron administrarle ARTABUS. El chico estuvo la semana pasada aquí, si debe ser eso.

-   ¿Qué? -              -¿Qué es eso?-

-es una pastilla que les dan a los alcohólicos, se las ponen en la comida por varios días y cuando quieren beber se dañan así.

-Nooo-       ,- ¿cómo dijo que se llama?-

-Artabus, dijo mientras se alejaba-.

Ya en la cama de Axel, le conté la conversación con la enfermera.

El me miro triste y desengañado
-¡con razón, me pedían que repitiera dos o tres veces los platos, y hacían mis platillos favoritos todos los días¡-           -  ¡ malditos¡-            , -por eso me trataban tan bien todos estos días.

Como Axel bebía demasiado y se estaba convirtiendo en un borracho irresponsable, sus hermanos y su madre realizaron el complot, le habían dado la pastilla de artabus por dos meses, el nunca lo supo ya que la ponían en sus comida, lo habían mimado y consentido todo ese tiempo para que no se diera cuenta.

Estos dos meses él fue suspendido de la universidad por un problema de conducta, por lo que no bebió y como lo trataban tan bien en la casa ya ni salía. Pero hace dos viernes fue al eclipse, un bar muy concurrido por sus amigos de universidad.

Como siempre, saludo con todos los acompañantes de una gran mesa, risas, bromas, la música a todo volumen, muchas chicas y miradas coquetas. De pronto el primer vaso de cerveza y la guerra nuclear se desato en su estómago, no hizo caso, ya pasará pensó é; el segundo vaso y la conflagración mundial pudo ser oída por los que estaban junto. Salió corriendo empujando y atropellando a todos los que se encontraban en su camino al baño, parecía un torbellino, pero no llego. Hasta abrir la puerta sintió como una cascada inmunda salía de sus intestinos. Sudando y presuroso se encerró en el baño pero solo para ocultarse, ya no había nada más que hacer, ya hizo todo en su pantalón, luego esa guerra interna que sentía se reactivó varias veces, pero ya estaba en el lugar indicado.

Luego de varias horas, sus amigos más cercanos y el dueño del bar pudieron socorrerlo y cambiar toda su ropa para salvar un poco de su dignidad ante la abultada concurrencia del día.

Existe un dicho universitario que reza: Beber y fumar mata, pero el estudiante universitario no le teme a la muerte. Por eso sería que al siguiente viernes Axel volvió a intentarlo. Claro en un bar muy lejano al anterior.

A estas alturas, la risa y carcajadas son insostenibles, ella se dobla y se sujeta las rodillas.

-No te rías, esto es muy serio-        le digo

- Pudo haber muerto- 
  -a mí me dio mucho miedo cuando supe todo esto.

Para el segundo viernes, se aseguró de sentirse bien antes de ir al bar, llevaba una mochila con mucho papel higiénico y otra ropa, para cambiarse. Además había ingerido dos píldoras de complejo B.
El primer vaso; no pasa nada, otro; no pasa nada, bien.
Un cigarro, oh oh no.
El momento de exhalar el humo empezó a hincharse y llenarse de gases, el sudor frio de su rostro caía al suelo por el fuerte temblor que sufría, se levantó despacito, con miedo, de pronto emprendió la carrera, nadie lo interrumpió pero esta vez si llego a tiempo al baño. El problema fue el tiempo que estuvo allí, nadie más pudo ocupar el baño del bar esa noche.

Ya al amanecer del día siguiente apareció tras la puerta,  pálido como una hoja de papel, su rostro demostraba haber sufrido mucho dolor y hasta parecía más delgado.

-Llamen a un hospital  por favor,   dijo antes de desmayarce.

La risa llego a su clímax,    -ya no soporto, ya no soporto-        gritaba entre carcajadas.

-Oye esto es serio, yo averigüe luego y si se hubiera empecinado en beber habría muerto-

-¿Pero cómo?    No vez que no iba a poder, solo que bebería  en el baño-     , ja ja ja jaaa.

Cuando esa cosa entra en tu organismo tardas un año en eliminarla.

-Que perfecto-                    grito entre risotadas.

-¿Qué?-     Replique,            -¿serias capaz de ponerme eso?

-Peroooo claro, claro que si-    jaaa ja j aja

-¿Y si solo tomo una cerveza por sed con un amigo?

-Qué pena-       dijo ella

-¿Y si en una cena formal bebo una copa de vino? -

Qué pena -           volvió a responder,              -mira amor tú lo sabrías y te cuidarías, pero ya no podrías beber-

-Estás loca-  le dije enojado mientras ella me abrazaba.

Dulce mente me afianza a sus brazos y me aprieta a la cama, recostada en mi pecho inicia el sueño y yo me digo:
- hoy mi promesa se salvó mientras mis palabras se disuelven en el reino de Morfeo.


jueves, septiembre 08, 2011

LA ÑUSTA DE SAN JUAN

INTRODUCCIÓN.- Desde el momento en que nos conquistaron, todos los lugares sagrados fueron proselitizados, ocultos bajo templos cristianos que acumularían las bendiciones de nuestra tierra. En la frenética neurosis de ocultar todo lo indio por ser vergonzoso, los descendientes españoles maquillaron nuestra ciudad. Solo algunos vestigios nos hablan de nuestra verdadera riqueza y espiritualidad.

LEYENDA.-

Una tarde de bohemia decidí ir a buscar una historia interesante, llegue al “Piedrazo”, una antigua cantina del barrio “La Tola”. Entre todas las anécdotas que se contaban sobresalió la de un humilde jornalero, había ocurrido hace pocos días:

Ingresó a trabajar en una cuadrilla que debía arreglar la calle Benalcazar, pero por lo denso del tráfico lo harían en la noche. 

Iniciaron en la intercesión con la calle Manabí pero al llegar la media noche un grito estremecedor en la cima de la cuesta paralizo a todos. Una mujer desnuda apareció gritando y a la carrera descendió en medio de los albañiles. Todos desertaron ese momento y ocurrió lo mismo las tres siguientes noches, el proyecto fue abandonado.

Por eso la cuesta que va a San Juan sigue con su empedrado estropeado y viejo.

Luego de asimilar y analizar la historia arme una expedición con dos amigos míos y un yachak.

En la primera luna nos ubicamos en la Benalcazar y Manabí, colocamos dos cámaras de video mientras el maestro tocaba un tambor. No ocurrió nada hasta que adormecidos veíamos salir al sol, de repente una mujer indígena bajo corriendo la cuesta,  estaba desnuda y gritaba con gran desesperación. Desapareció al llegar frente a nosotros. No hubo de ella ningún registro en las cámaras de video.

A petición del maestro regresamos la siguiente noche pero ya sin equipo, en su lugar llevábamos hiervas, agua y maderas aromatizantes. Esta vez justo a la media noche apareció la mujer, descendió la cuesta con gran apuro y dolor, halaba sus cabellos a la vez que emitía espeluznantes gritos, se acercaba a las puertas de las casas y hablaba en su propia lengua, al acercarse a nosotros algo nos decía, pudimos ver sus aretes y una diadema de plata. Luego siguió la calle y desapareció.

Volvimos una noche más, nos apostamos en la cima de la cuesta, en las gradas de la iglesia de San Juan Bautista. El Yachak nos explico que allí donde hoy existe un convento de monjas antes había una Acllahuasi y allí Vivian las ñustas “vírgenes de la luna”. Inicio el ritual con el tambor y sentados en circulo ella apareció entre nosotros. He aquí su historia:

Su nombre era Killari, apartada desde los trece años para servirle a la luna, preparaba los alimentos y en las fiestas adornaba el templo. Luego aprendió a ayudar en el observatorio de las estrellas, allí conoció a  Kuri un orejón (noble) inca.

Al verlo su corazón se estremeció y él que siempre buscaba su compañía se enamoro.  Durante cinco años pudieron reprimir su pasión pero un día que todo el pueblo se hallaba en “La cancha Sagrada”, hoy el centro histórico, el amor los venció.

Los antepasados no mienten y ellos no mintieron cuando empezó a crecer su barriga.

Fue encerrada y golpeada por varios días hasta que perdió el conocimiento, luego cuando despertó huyo y salió por este sendero, al darse cuenta de todo el tiempo perdido iba preguntando a todo aquel que cruzaba, allí se entero que  su amado, sus padres y sus cinco hermanos pequeños fueron sepultados vivos para agrandar la pirámide del Yavirak (El Panecillo).

En las dos enormes columnas de piedra del Yavirak fue tallada su historia por que en ese lugar con el hacha de su amado, ella se inmolo.     

domingo, agosto 21, 2011

(leyenda) EL TEMPLARIO DE QUITO

Introducción.- Para aquellos que al mirar una espada, un yelmo, un escudo de armas, se elevan en melancólica exaltación. Han de recordar que estos caballeros tan enaltecidos en la literatura, el cine, la música. Son el aparato velico de quienes nos usurparon, de los que hasta hoy en día nos despojan de nuestra riqueza e identidad.
En la Av. Amazonas, a pocos metros al norte de la intersección con la Av. República; un monumento de piedra con la figura tallada de un templario es el guardián de una ruta sagrada y oculta.
Leyenda:
Desde hace pocas noches, las lluvias repentinas de Agosto anuncian la llegada del “mono” la constelación que hace vibrar al inmenso volcán Pichincha y lo convierte en una inmensa pirámide cuántica.
Este es el momento que esperábamos, cinco sabios de “Amaruka” la tierra de la serpiente: uno del norte, de la raza escarlata; otro del medio, de las islas de fuego; dos del sur, uno de la Patagonia y el otro del Amazonas; y yo, propio de aquí, del corazón del mundo.
Resplandece la noche y la lluvia humedece el viento, nos disponemos a nuestra obra: quien sigua la ruta antigua al monolito que indica el lugar donde el Apu del Pichincha enciende su vela, lograra encender su propio espíritu y obtendrá el poder directo de las estrellas.
Ingresamos escondidos a la ruta en el parque “La Carolina”, aquí donde en otra época dormía una laguna, existen aun camellones donde los quitus miraban las estrellas, debemos ir iluminándonos en cada uno de ellos.
Sigilosamente nos abrimos paso entre los árboles separados cinco metros uno de otro, de repente en la retaguardia grita el sabio apache , una espada atraviesa su cuello mientras una sombra pequeña y robusta se abalanza sobre los árboles, luego de unos segundos el primero de la columna, el sabio mapuche cae, lo encontramos  con su corazón destrozado.
Nos escondemos entre las sombras sin perder la ruta, corremos al próximo monolito, una enorme cruz de piedra, aparece el guardián maldito, un caballero templario de piedra. El sabio guajiro  invoca su fuerza, una destellante luz lo rodea, nos hace señas para que sigamos.
Ya casi llegamos a pocos metros de la roca del pichincha el sabio del guaramenani  cae a mi derecha, su cabeza destrozada por el brazo de piedra, mi cuerpo se paraliza y me decapitan, quedo condenado a las sombras de este plano.
Cada noche desde entonces enciendo una antorcha en el  misterioso  camino, por si alguien llega a liberar nuestras cadenas. 

viernes, agosto 19, 2011

DESAFIA mis SUEÑOS

Todos los meses de Agosto, cuando OrióM legisla el cielo del Ecuador, un extraño influjo aletea sobre mi paz, una fuerza extraña y contraria a mí, ataca donde soy más vulnerable y de donde brota mi fuerza: en mi corazón.
Sin llegar a perturbar nuestro amor, mi hada y yo, somos victimas de circunstancias externas, que intentan alterar nuestra felicidad.
He indagado en la vieja torre, hasta en los libros más antiguos, no hay uno que me ilumine; pregunte a cada árbol del bosque y ninguno sabe; he conjurado todos los riachuelos y   manantiales, nadie me responde y todos los pájaros que cantan no me han convalecido.
Atravesé el espejo, un susurro me conto de un viejo sueño y de quien desde la penumbra, con una flauta, caminos abre y puertas encuentra.
Por eso, bajo el fulgor rojo que la luna rodea, en medio de la campiña dispongo un sueño, armado con furias retare a mi opuesto.
En verdad tomo conciencia en un típico ensueño, miro al horizonte donde el escenario es un velo. Tras la luminosidad un flautista sentado  inicia su encantamiento.
Salgo corriendo mientras me trasfiguro en serpiente. Arremeto contra su cuello mientras me salgo del sueño, cambia el paisaje, estoy en su cuerpo. Me transformo en águila arpía, fracturo su cráneo sin triturar su cerebro, despliego mis alas surcamos el tiempo.
Al descender en mi nido lo mutilan los polluelos, tomo su cabeza, a sus oídos cuchicheo:
-          ¡Despierta!
-          Sí vuelves a vulnerar mi reino, ¡ya no haz de despertar!

martes, agosto 16, 2011

(cuento) EL GOTAS DE MIEL


Se desploma la noche sobre Quito.
Es un manto negro
que une las montañas con el cielo
una a una empiezan a aparecer
como luciérnagas
miles de lucecillas que cambian el panorama.
En la última
en la lucecita más lejana
se debate Alondra
en el drama de ir a la cama.
En la última casita junto al bosque
la pequeña de niña
aún moja su cama.
Cada noche,
la angustia la acompaña,
hasta quedarse dormida
y aun por la mañana;
la vergüenza,
el rechazo
la mala palabra
su madre
la hostigan y maltrata.
Alondra de ojos profundos
cabellera negra y larga
vive con su madre
y su abuelo
quien ya no ve
ni dice nada.
Como casi siempre
se ha despertado
a las cuatro de la madrugada,
toda impregnada,
corre desesperada
pero en silencio
a lavar sus mantas,
en el patio de la casa,
con mucho miedo
por que no hay cerca
y allá el inmenso bosque
parece llamarla.
Al despertar la familia,
la madre va a su cuarto,
halla a la niña acurrucada
y en el colchón
la humedad de una mancha.
-          Eres una sucia, puerca ya eres grande para mearte.
Alondra solo llora cabizbaja, sentada, sola y desarmada.
-          Toma, para que aprendas a no ser sucia.
Le grita la madre
mientras una correa
sus piernas traspasa.
Alondra solo grita,
llora,
con sus manos
pretende aguantar el ataque.
Cada día ocurre esta escena,
cada vez mas violenta,
cada vez más mal humorada;
la mujer
descarga en su hija su alma,
su fracaso,
su furia amargada.
Llega la madre en la noche
su cólera se enciende,
¡Alondra ha olvidado secar al sol su colchón!
¡su cuarto hiede!
¡todo esta meado!
Según su madre
es hora de un castigo ejemplar.
Ni los lloros de la niña
ni los ruegos del abuelo la detienen,
saca el colchón en la noche,
al bosque,
¡que allí se seque!
no importa que el duende lo huela
y luego la niña se la lleve.
Cada merienda contaban
que en los bosques
vive un duende
que cuando huele
que un niño se orina en la cama viene,
se lo lleva y lo entierra en su jardín,  
como planta,  
para que nunca más se mee.
Alondra llora desconsolada,
está aterrada,
ningún golpe de correa le ha dolido tanto,
ningún insulto dicho la ha lastimado así,
ahora se hunde en su culpa
y no puede remediarlo.
Llega la mañana,
la niña sale con su pesar y un pan al patio.
Pasa una viejecita recogiendo hiervas y prado,
la mira fijamente,
mira su pan y alondra estira su mano,
aunque es todo lo tiene
la niña se lo ha dejado.
-          Gracias bonitica, me das el pan de tu desayuno.
-          Yo no tengo hambre, contesta Alondra sin pensarlo.
-          Gracias mami tica, por ser tan buena, te daré un regalo.
Del sucio costal que la viejecita carga
saca un gato,
pequeño y flaco,
cave en la palma de su mano.
Tiene los ojos muy grandes
y uno de ellos inflamado,
le han cortado sus bigotes
y parece enfermo o atrofiado.
-          Mira este pequeño como tú,
lo encontré en un basurero,
parece que alguien lo golpeo
y lo arrojo para matarlo.
-          Yo lo cuidare, se lanza Alondra a abrazarlo.
-          Toma mi niña se que serás buena con él,
por que haz sido buena con migo.

 Y desaparece la vieja caminando entre los árboles.
Alondra ha olvidado el espanto,
 es la niña más feliz
con su gato jugando.
Hasta la madrugada,
otra vez se despierta
y toda la cama esta mojada,
se levanta
y presurosa toma las mantas
para salir a lavarlas,
el pequeño gato
que dormía junto a la almohada se despierta,
ronronea y se des espereza.
Salta en medio de sus manos.
-          Gotitas de miel,
no puedo jugar ahora.
La niña se tranquiliza y se sienta a adularlo.
El pequeño gato empieza a crecer,
es una bola afelpada
que absorbe las sábanas,
las mantas,
el pijama.
La niña lo abraza y feliz se acuesta a dormir.
Alondra dejo de orinarse dormida,
ya no se sentía sola,
ya había alguien que la comprendía.
Su madre entraba cada mañana a su cuarto
y metía su mano entre las sabanas,
salía enojada
pero sin poder decirle nada.
Una mañana descubrió al gato
durmiendo en la almohada,
lo tomo del lomo ,
al olerlo sintió el aroma
de mil noches de orinas en la cama.
Salió furiosa y se interno al bosque,
 volvió después de muchas horas gritando:
-           Nunca más volverá ese inmundo gato.
Esa noche Alondra volvió a mojar su cama;
con orinas y con lágrimas;
cuando se levanto
a cambiarse y ocultar la ropa mojada,
de debajo de su cama
un hombre pequeño saltó a sujetarla.
Alondra gritaba,
chillaba
y cuando
su abuelo fue a rescatarla
el enano lo lanzo por la ventana,
su madre aterrada
se arrodillo en la puerta de la entrada.
-          tú te me escapaste,
hasta hace poco te meabas,
por eso hoy me llevare a tu hija.
De pronto “El Gotas de Miel”
apareció por la ventana,
le crecían las garras
y los colmillos de la quijada,
cayo sobre el duende
y le arranco la cabeza con todo y sombrero.
Se lo llevo a un hoyo
que apareció
afuera de la casa.
De eso han pasado varios años y Alondra ya no moja su cama, ella y “El Gotas de Miel” viven muy lejos pero ha veces recuerda la última casita que sube al bosque de la montaña.

Que rico

Chocolate amargo,  cabernet a pico, copas, almohadas,  luz opaca,  lluvia ventana, viento cortinas  y en tu boca  mi espina baila. Que rico ...