miércoles, noviembre 28, 2018
martes, noviembre 20, 2018
POESIAS
Sí la lectura provoca
tal divino deleite,
¿Por qué no tocar su cuerpo sensual?
¡El libro!
Contorsionarlo.
Lamerlo.
Rayarlo,
deshojarlo.
Posar mi piel en su rostro.
Montar su lomo y abrir suavemente sus pétalos.
¿Por qué no besarlo?
Morderlo y en su húmedo efluvio
de tinta y celulosa
manchar mis piernas.
-Y que grite-
- y que yo grite-
Y llore en mis penas.
Camine en mis ojos
y salte de mi boca.
¿Por qué no tocar?
¿Torcer?
¿Lanzar un libro al suelo?
Y recogerlo con llanto
El niño que acaba las noches
tratando de entender su mundo,
¡débil!
negado a sus carencias,
de sonrisa tonta.
Que levanta flores
del desperdicio
de la miseria,
el niño de mirada mentirosa
que repite la cantaleta
y camufla su herida en la indiferencia.
Que confunde y habla lo que no piensa,
aquel encerrado
guardado
en la afonía eterna, oscura,
no soy yo,
es apariencia ajena,
es
reflejo de la exigencia.
Ahoga su entusiasmo limpio,
improductivo
avasallante
en una esperanza seca,
¡no soy yo!
no se quién es.
Ese niño
que niega el poder de los borradores
y huye de las raíces del afecto,
no soy yo
quien raya mis paredes,
no lo quiero ser,
pero lo necesito.
Aunque lo siga matando.
Todo lo hago mal.
Lo simple en mi se traba, millones de tachones y caminos no existentes tejen una telaraña.
El sendero recto se me tuerce, se vuelve quimérico y deambulo entre hondonadas y arrecifes para dar un paso y al ocaso
llego obsesionado por lo que ya olvide,
por lo que ya no sé ni me interesa.
Todo lo hago mal,
si debo mirar al frente me pierdo en sombras aparentes y colores que niegan su definición
pero que a mi estimulan y seducen, excitan, matan de placer y risa.
Y llanto y melancolía.
Rabia por su crueldad y trino de su aleteo.
Si debo callar.
La tempestad y el oleaje son tan tumultuosos, depravados
que me quedo sordo en su melodía,
en su canto.
Mi mente aflora y germina en fotosíntesis de palabras y murmullos.
Un hongo verde me cubre los ojos y las narices.
Las orejas y los brazos.
Empieza a tronar en cadente fulgor sinfónico y folklórico. Rockanrolero. Metálico. Orgánico.
Y cuando me doy cuenta y vuelvo en mi
han pasado años.
He derrumbado los sueños, las expectativas, las esperanzas
que todos tenían en mi.
La responsabilidad se desliza por una cloaca que me baña con su inmunda culpa.
No sé por qué,
pero todo lo hago mal.
TABLADO TENEBROSO
Encontremos un silencio
para continuar con nuestras vidas,
un tablado tenebroso
donde dejemos de ser.
Pintemos con tinta
los cristales de la puerta,
derramemos sin prisa
sobre el suelo nuestras ganas.
Caminemos al notiempo
donde los años se olvidan
y ahí arrojemos los gritos
para podernos encontrar.
En las miradas de tiza,
en telarañas de algodón,
en un panal destruido
nos podremos...
amar.
HOY TE VI
Te acercas y te vas
te enciendes y apagas,
en laderas de montes,
en las flores del jardín.
Y cantas y me reprochas
con lluvias de hojarasca,
con aves sonoras,
ríes y lloras, con mis ojos lloras.
Yo te tuve todo este tiempo,
te pasee por nuestra tristeza.
Tú olvidaste, simplemente morí.
Hoy te encuentro y veo
ya nunca viví. ya no puedo seguir
en tu inmensa dulzura
ni en mi insignificante dolor.
En la perdida posteridad
donde el viento sople ya sin cuerpos,
mirare tus ojos bellos, ausentes.
Y con voz dulce y etérea. Te diré:
Recuerdas cuando te conocí...
¡Lo que más me gusto fue tu cadera!
Reirás con risa fantasmal.
Sugestiva enmarcaras tus bellos ojos ausentes con las manos.
tu redonda boca roja. Transparente.
Tú delicadísimo rostro de diosa perfecta. Eterna.
Y volveré a decir...
¡Tu cadera!
ÀNGEL DE LA GUARDA
Hasta hoy he descubierto
Lo azul del cielo
Y lo negro de tú pelo
Lo dulce de tu tez
ladrona de mi anhelo.
Y he descubierto que vivo
Por que antes estuve muerto.
Nunca tuve el cuerpo correcto,
ni una palabra adecuada.
El rostro mínimo
ni un corazón suficiente.
El cabello perfecto ni ojos bellos.
Nunca estuve en un lugar bueno ni cuando debí estar.
Nunca tuve dinero
ni vida como los demás,
ni cosas, ni ropa, ni personalidad.
Nunca tuve una muerte. Una ilusión ni objetivo.
Nunca la decisión ni el color adecuado.
Solo he tenido siempre el espacio frente a mí.
Para dar pasos.
El vacio para ocuparlo a gritos.
No existe el tiempo sin la idea del pasado. Solo los recuerdos que
sirven para avergonzarme y reírme luego.
Nunca tuve nada y no importa porque soy más que todo, soy lo que veo, lo que hablo.
Todo lo que dejará de existir cuando por fin expire.
RIO MACHANGARA
En la luna nueva
iré a dejar tu amor al rio,
amor perverso.
De pesares y reproches. De traición.
A mi rio verde decadente. Añil corroído y grasa fétida.
Que tu amor contaminará...
El peso de mi angustia reflota, cloaca de siglos, flores de chocho, zapallos donde viven raposas y nomos.
Tus dedos se extendieron, anudaron las rocas, mi rio cadáver lo corrompiste, encontraste su pulso y aún allí me desprecias y lastimas.
Tu boca se abrió y abrió las aguas que tornaste rojas,
hincharon tus senos,
abrieron tus muslos y aún allí tú indiferencia me calló
mientras te amabas con el rio.
De tus cabellos volaron mirlos y gallinazos, buscando mis ojos, mis lágrimas.
-Ves- vine a dejar tu amor al rio
y he quedado yo, atrapado.
Conversando infinito con el duende del vaho.
Para 2 voces
1._ La luna no tiene sentido!
2._ -Porqué escribes así; ¿querido?
-Es que quieres embriagarme?
1._ -No. Quiero despertar.
¡La luna no tiene sentido! En este techo de excrementos.
Una guía marca el camino,
la grúa descuartiza
una res a la audiencia
de sus hermanas.
-Quiero que despiertes,
que sientas como apuñalo tu matriz,
entre tus piernas
entre tus sienes.
Dulce caldero que abre la puerta
a la expansión del silencio,
a la existencia;
!coagula!
Sin falanges, sin piel, sin ojos.
2._
-No te aquietes querido,
recorre con dientes mis venas,
succiona la redondez de mis
caderas,
muérdeme las manos
comete mis brazos...
1._
Vacio.
¡Existencia vacua!
Todo se vacía.
Todo se acaba.
Tú amor también.
Cuando tus ojos miran al cielo
dos ángeles se suicidan.
Sí la tupida tristeza diriges al suelo
las almas malditas liberas.
El mismo señor huye de tu inocencia,
¡Avergonzado!
Absorben tus ojos
todo el mar,
todo el llanto.
La tragedia de las aves que pululan tu encanto.
El oleaje y el viento emanan una lágrima por dos abismos abiertos en el plano perforado.
Me miran,
inmensos,
dos toros negros en prado de cobre.
Mi alma muere para vengar la hazaña.
Callo y no respondo.
Callo sin razón
quedo inmóvil, al mirarte de frente.
La anciana apareció en mi cuarto de noche.
-¿Cómo se espanta la muerte?
-Haciendo el amor.
- ¿Cómo se espanta el miedo?
-Riendo.
-¿Cómo se espanta la mala suerte?
-Apostando.
Y apostamos toda la noche con el amor, mientras nos reíamos de la luna. Hasta que al otro día murió.
A la media noche
detrás del campanario
se oye en un ahogo
como cantan los pájaros,
su trino lúgubre
opaca el llanto.
Allá lejos
un susurro turbio
mueve aquel árbol
donde el péndulo cruje,
cadáver imaginario,
mi última esperanza
que danza con el diablo.
Aquélla sustancia que fluye en el cuerpo;
que hace tener ganas de vivir,
enfrentar los problemas;
se me ha terminado.
La cama se convierte en sarcófago
eterno donde las horas pasan llorando.
Ya ni el viento entra y las cosas del cuarto me miran con pena.
Extravíe los zapatos y la ropa me tiene asco.
Recuerdo felizmente, las calles sucias, la miseria, la inmunda suerte de los desarropados.
Ni la muerte viene, solo el hambre con migo conversa,
¿que falta? para orillarme a un hueco y esperar el colapso¡
Las ansias y los sueños son imágenes del techo,
el murmullo de otras voces me dan miedo,
¿Donde habrá un lugar al que escapar?
¿Donde podre abandonar mis huesos?
En conato de doliente calma,
pausada anda, como despojo de tu amor,
de mirada feroz y labios ausentes
un recuerdo inmundo de tu muerte, de mi vil traición.
Agazapada va buscando afectos,
una cálida voz, para lanzarse terrible por venganza y arrancarme el corazón.
Se acurruca, gime, sí alguien la escucha tiembla anhelante de misericordia. Pero me mira al filo de su ojo con odio, con sazón.
Nunca la perderé. Nunca podré confiarme, ni olvidarte. Hasta la he llegado a desear. Mucho más que a tus oscuras carnes. Mucho más que a tú flor de cartón que tanto desdeñe y tanto consumía como al trémulo aire de tu habitación sombría, como a la niebla azulina de tus páramos imposibles.
Ves, yo te quise, tanto como pude, tanto como me pediste. Pero al final te quise. Cuando el sol brillo en tu serranía, cuando libre de tú cuerpo escapé.
Corren por ahí / los amores que tuve / neuróticos / frustrados,
acechan tras las casas / en los patios
con dolor en los ojos / envidia al corazón.
Corren / se lanzan al cielo / caen y se despedazan
con llanto en el rostro.
Ya no sé donde ocultarme / su cuerpo traspasa las puertas / se untan al techo.
Tal vez / en la gentileza de OTRA voz.
¿Quién eres? preguntas.
Y yo comprendo de pronto,
pensé que era yo, pero es mi cadáver el que me arrastra
por sus apetitos y complejos.
¿Quién eres? insistes.
¡Yo¡ , carne magra sin sensibilidad ni dulzura, nunca podría saberlo.
Yo no sé quién soy, lo sabes tú,
tú que me miras, que conversas, que me escuchas.
Que soportas mi ego y te imaginas mis sueños.
A flor de viento...
y el viento que desflora en un lamento
tú dulzura
carne magra, íntima y con acento
dulce oscura
y los gemidos
en la boca encarnada del averno.
el cielo
que recorre en las quebradas de tu adentro
y tus piernas
briosas yeguas que acarrean el universo,
tus besos, tus pechos, tú cadera de abeto...
y tu inocencia
que se rasga en los ojos de tus senos
que se queman, las cenizas que se mojan en el suelo,
a flor de viento,
fl
domingo, noviembre 18, 2018
Vestirme bien? Para que? El rosario de penas aplasta mi espejo.
Salir a dar la vuelta? Para complacer a quien? Al tedio. Al fastidio que rien y conversan en cuerpos ridículos.
Mi cuerpo se atrofia, se amasa con cada minuto, con cada viento. El frío lo llevo dentro y la confusión me rebasa. Un dolor tenue, discreto, profundo es ahora mi rutina.
Debí morir a los veintiuno, fragante, limpio, constante. Ya de nada sirve hechar la culpa a los padres o encaminar la escusa hacia dios.
Nada, solo. Sin ambiciones realizadas, ya sin sueños y sin amor. Lo único que me espanta, que me levanta es la cruel dureza de los recuerdos. Como si ninguno fueta bueno.
Por qué en la vida el vino pierde su color? Por qué la seda negra y voluptuosa se deshace en un rincón?
Más de que sirve un lamento, la realidad es única y no se conmueve por un llorón.
De que sirve alegrarse, vestitse, embriagarse. De esta celda no sales sino siendo cartón.
Amaru castelA.
viernes, noviembre 16, 2018
miércoles, noviembre 14, 2018
la radio inmolada de amplitud distante,
sonido vibrante,
rasposo chillido de pretéritas imágenes.
festejo la muerte,
en calderos de polvo y recuerdos ingentes
de generaciones perdidas,
en mundos de luto.
las cortinas de seda
de rostros antiguos,
disimuladas caricias y
besos rotundos.
El Vino que navega,
negro como el vuelo
del alma que perfidia, su agonía
de renegar su existencia.
menospreciado y ridículo
que pesa como cadena,
que atora y asfixia.
Que oculta tras su velo
un maravilloso mundo inconmensurado,
se detiene el paso y el tictac no trina,
un muro de cascajo impide la salida
Y una lágrima de ácido
te dice que sigues vivo.
martes, noviembre 13, 2018
Al pie de la sierra no se extraña al viento, ni al frío. En la copa frondosa no se añoran las ramas.
Ya no recuerdo los amores; recuerdo las fracturas, los olvidos, el dolor. No se a quien más quise y no se quién me quiso.
La aurora se lleva los colores de la noche, al hada oscura de dulce besar.
Recuerdo cuando murió el amor, cada vez el mismo sarcófago, los mismos sueños, estupideces;
ramillete de promesas y palabras que al final fueron mentira.
Pero al ver una sola vez el cielo uno puede jurar que conoce sus rincones
Ya casi no recuerdo tener el pecho lleno, la respiración ausente, olor a lirios, corriente de emoción, omnibulandolo todo.
La dulzura de una ilusión
cálida que me arranque
de esta peste.
La palabra que se repite, que ciega, que entonta y arroja.
Que arrebata, impulsa, sin miedo a la muerte ni a las gentes.
De todo el amor que derroche y expandí no quedó nada, ni mísero recuerdo, solo las penas que tanto causaron y que tanto recuerdo.
Amaru castelA.
domingo, noviembre 11, 2018
Yo que pensaba que eras mía, que tenia el mundo aprisionado, creía en seres imaginarios y estaba bien con dios, suscitó que nada era y todo no existía.
Talvez fue un sueño, una intoxicación meliflua, dopamina degenerando mi ser.
La tarde ahora se llena de lluvia delante de idilios, ojos inmensos y tu faz brillante en luceros de postes esqueleticos.
Tú voz rechina en los cristales, yo corro a encontrarte , pero cada esquina continua muda, extraña, vacia.
Más sigo, esta sensación de que eras mía, de que aún lo eres, aunque prestes tu cuerpo a cien mil caimanes, aunque mi voz desdeñes con tus sueños, aunque te veas tan enamorada sin mi.
Creo que el daño me produjo un letargo , a nivel energético, talvez neurótico, y muy verazmente en mi identidad.
Amaru castelA.
Surges insolente, de improviso,
radiante, lozana,
en espuma albar de fragancia sol.
Meliflua imagen que desgarra el alma.
Tus ojos claros de mejillas vivas, la trensa fórmica de aguja punto.
El movimiento de tus senos, la inocencia abatida, tu mueca retorcida entre los planos del averno .
El placer y la muerte. Mi muerte al mirarte, la tristeza de quererte, la ilusión de tus labios piel de cántaro, tú figura de araña gélida como diosa
germinando el asfalto,
hasta que la brea produsca rosas,
hasta que la llama traspase el canto.
Hasta que ya no sea más la delicadelza, la ternura, la violencia, el arrebato, la pasión que púlula, la devilidad que empuja y retiene.
Tú te vaz mirandome, reclamandome, pidiendome. La devilidad me apaga.
Amaru castelA.
Piensa en un pequeño conejo, en su castillo de espinas, imagina como siente al saberse acechado, imagina su cuerpo, el olor depravado, el viento. al lobo exitado, hambriento.
Siente su mirada en tu cuello, su saliva en tus pechos. Grita con sus dientes por tú sexo.
Imagina al conejito en su casa de espinas despedazado y satisfecho.
Amaru castelA.
Amanece, Yaya Inti se apresura a abrazarme, a abrigarme pero ya es muy tarde. Sin tus ahogos, sin tus desprecios perdí el hilo que sostenia un suspiro. Tutamama ya hizo su labor, ya no siento sus abrazos.
Tamia inicia su canto, lágrimas del Yayainti que desbordan la pena y estremecen al llanto. De ella nace Yaku que me limpia pero ya es muy tarde, todo yo soy azul.
Supay me reclama, ya soy su hijo y tengo sus grises costados, los ojos pardos, las barbas rojas.
Illapu grita me despide con su látigo mientras Waira me lleva a Ucupacha, a pastar silenciosamente esperando que algiuien cante, que traigan chicha en cántaro, mi pequeña samay me espera llorando, asustada, lista para hacerme de mi mismo una huaca.
Amaru castelA.
Raquel representaba la muerte, por donde ella iba todos se extremesian. Algunos de asco, otros, los mas inocentes de terror.
Sus hijos la tenian en el hospicio. Raquel aún no cumplia los 40 años pero su pecado, su verguenza eran tan grandes que nadie la queria.
Hace cerca de 25 años la preciosa Raquel era la adolescente mas bonita e inquieta de su barrio. La Flotesta.
De un hogar conservador y de buena posición social Raquel pronto se aburrio de los jovenes delicados de la oligarquia quiteña. Su belleza y sensualidad aflorantes hicieron que conociera al "kalifa" un truan extranjero que no tardo en conquistarla.
Se fue sin una palabra, de la noche a la mañana. Partió a un país lejano y regreso a los 18 años. Enferma, flaca, apenas salvada su vida pero sin nariz.
Fue infiel a su marido y se la sercenaron, le arrancaron el tavique.
Por eso camina de madrugada, cuando logra salirse por la puerta de los practicantes, por eso anda sola cibierta con un viejo y suci velo, asustando a los transeuntes del centro histórico de Quito.
Amaru castelA.
Lo mas terrible y horroroso para una vida es sin duda expirar...
Cuando muerto tenga una araña en el ojo,
una espina en la lengua,
un cadaver en la cebeza
y un charco en el corazón.
Solo veré telarañas, detrás el mundo. Un gorrión que bufa fatalidad en los días.
Las palabras que retuerce al viento. Engaña y burla la humanidad. Condenan al verdugo y gobierna, a la victima endulza en sus jugos.
La materia gris se pudre, nadie la enterró, ni los gallinazos la quieren.
Todo ocurre en una rueca.
Gira y gira lenta, sin desencajar, sin alteración, todo fue igual bajo el primer sol y todo es igual en esta quinta sepultura.
Por donde fluye el agua?
Por donde se rompe su curso?
No habrá un runa que destierre, que levante lluvia, que desaparesca mi dolor?
Amaru castelA.
lunes, octubre 29, 2018
INTANGIBLE
Quede absorto. Sus rasgos fueron tan insisivos y punzantes, tan familiares como las montañas rituales de mi amanecer. Tus mejillas como el redondo Yavirak.
En el naufragio de ensueño y éxtasis tu boca única, roja, redonda, mortal. Me dijo tú nombre:
"Tamia", como la madre de Yaku?
Wayra siempre tras de ti, con sus músicas y lisonjas. Pero eres esposa del Inti. Sol.
Me mirabas con dos noches en tus profundos agujeros. No sonreiste ni fui un fastidio, solo mirabas.
El tiempo fue inmenso, aun sigo este momento. No diste ni una sola palabra mas, Tamia y en esta lluvia que me diluye, que me desgarra, que me ama, que tanto espero. Recuerdo tu dulce persona intangible.
Amaru castelA.
He regresado...
De vuelta al flujo iridisente, la imagen sobre el condumio, las plumas negras y afiladas, no importa que casi no cubran la carne magra, sobre la elocuencia.
Vuelvo a las calles encolerizadas de suela rota y saludo hipócrita, de sonrisa chueca. V
uelve a encenderme la energia demente de no aceptar mis actos ni responsabilidades.
Otra vez oleaje, pasos en falso, lugubres miradas, senoides brazos, selva seca.
Conservo de ti un punzante pedazo de fracaso olor a lluvia. La distinción melosa de complejos esperandome cada tarde en cada parada. Y sobre todo la insertidumbre del último golpe.
Pero he vuelto y los pasos marcan un giro imperseptible pero definitivo. Podrás aferrarte a un grito, podrán aludir a la escena periódica que me define, pero he vuelto y soy otro.
He regresado y sin embargo nadie me conoce, mis pies géneran un nuevo asfalto, un nuevo aire, una nueva luz. Nadie me conoce y se confian del pasado.
Amaru castelA.
Ortiga Negra
Nunca conforme yo,
aunque mancille las estrellas
apague las lucernas
y bese la tierra.
Yo, con el dolor
frente a frente
inevitable solución
día del horror oscuro y silente,
angustiada expiación.
Delirantes
ansias pirañas intoxicantes,
besar una espina y fingir
que la sangre no es mía.
Tú, un abismo envolvente
atrancada ensina
lienzo razgado con aguja
geringas vertientes
de tálamos humeantes,
al solear transparentes,
al llorar torrenciales.
Azucena ardiente
mojada paso a paso,
ortiga negra laceral,
anuncio ingente
de mi muerte cerebral.
Rosa negra oxipital
pausa dramática ineludible,
mi lengua aún en tus dientes
naufragio de un mar genital.
La noche siguió, pisoteando mis sueños los cristales fueron sacrificados en ritos y juramentos. Un sol cobarde y enfermo apareció manchado y sucio. Despreciable en mi contradicción, contrapuesto a mi sombra en la vieja calle.
Amaru castelA.
Estoy cansado de buscar lo q no existe, cansado de odiar al sujeto en el espejo, tan extraño y desconocido desde siempre, la pena sustituyó la angustia, el miedo que ejercia sobre mi.
Etoy fastidiado de todos los que le rodean, todo lo que él es me apesta y no soporto con vida su voz. Rancia mantequilla cubre la espesa fetidez de su orgullosa dignidad. De su arrogancia débil y ridícula, sus gestos me revuelven las viseras y su sola presencia interna me enferma.
Por eso miro fuera, horizontes digitales de dimensiones imaginarias. Uso las voces de pajaros en eras desoladas y ato mis manos y piernas con voraces mariposas de los lagos yertos en coordilleras borradas.
Como arrancar el ente a quien reclama la vida y por quien tantos preguntan?
Como borrarlo, decirles a todos que en un arrebato cambió, consumido en la demensia, paralizado por la incompetencia, absorto eterno en su penitencia. Como desacerme de él?
Estoy tan cansado de aguantarme, tan hastiado de este mundo mío, del catalejo desvaratado que mal persive quien soy.
Amaru castelA.
¿Qué aprovecha?
Ser un niño sin inocencia,
un amante que no ama,
una luz que no abriga.
¿De qué sirve la inteligencia que no escapa,
que no cambia,
que no trastoca?
¿De qué habla
alguien que te quiere, pero daña,
la experiencia que condena, el poder que sobaja?
De qué sirve vivir sin esperanza.
La misma muerte, cuando llegue
¿qué tranquilidad dará a mi alma…
O, será, otra condena de este hastío
que no acaba?
Autor:
Amaru castelA.
Editado:
David Acosta.
La belleza de Adali, perpetuo silencio, inclemente secreto que marchita los cuerpos.
La tristeza de quien te besa, la neurosis que tus dedos posa. Quien tubiera tu cariño sin desflorar la rosa?
La belleza da la muerte, la angustia de los días, de las tardes frías de soledad extrema. Caen las hojas, callan las ideas, el árbol se seca en el estio y ya nadie te mira bella.
Aún tu dulzura enciende el fuego enterneciendo el lecho de sabanas parcas, la sin-razón, el deseo se enciende y te beso, recorro tus surcos, tus plantas, tus raices, tus palmas, la inmennsa circunferencia de caderas y senos escarcha. Aún tu boca encarna, desquicia, arrebata. Muerde, desgara a ritmo vehemencia.
Todo tu ser es tumulto contra la montaña, se opone al rio, aplasta, se levanta, espasma, destrozan la muralla tus piernas al viento, aves rapiña sobre un cadaver en llamas.
Que hermosa eres Adali, tus huesos escarlata, tus agujeros profundos que miran mi alma. Que hermosa muerte intima, en tus brazos sin calma.
Amaru castelA.
La belleza de Adali, perpetuo silencio, inclemente secreto que marchita los cuerpos.
La tristeza de quien te besa, la neurosis que tus dedos posa. Quien tubiera tu cariño sin desflorar la rosa?
La belleza da la muerte, la angustia de los días, de las tardes frías de soledad extrema. Caen las hojas, callan las ideas, el árbol se seca en el estio y ya nadie te observa.
Aún tu dulzura enciende el fuego enterneciendo el lecho de sabanas parcas, la sin-razón, el deseo se enciende y te beso, recorro tus surcos, tus plantas, tus raices, tus palmas, la inmennsa circunferencia de caderas y senos escarcha. Aún tu boca encarna, desquicia, arrebata. Muerde, desgara a ritmo vehemencia.
Todo tu ser es tumulto contra la montaña, se opone al rio, aplasta, se levanta, espasma, destrozan la muralla tus piernas al viento, aves rapiña sobre un cadaver en llamas.
Que hermosa eres Adali, tus huesos escarlata, tus agujeros profundos que miran mi alma. Que hermosa muerte intima, en tus brazos sin calma.
Amaru castelA.
Mentiría el sol
y aún el día será color,
mentirá dios y aún el hombre lo tolerará , nos mentirá la madre y una lágrima nos consolaría.
Porque miente el mentiroso,
criminal,
traidor.
Por odio todos lo remilgan con lisonjas de pus.
Nos mientes presidente lenin moreno desde el estrado impúdico, desde tú barato costo y poco honor.
El primer magistrado, el comandante en jefe. Un traidor. El ejemplo para los niños. Cínico mercachifle, mercenario del dolor, del pobre, del pueblo, del pobre pueblo que con sangre sepultó los monstruos que por tradición, por costumbre nos aniquilaban.
La mentira o la traición? Cuál será tú signo con el que pronuncien tú nombre, mientras en tierra los gusanos que hoy te adulan te desgarren. Cuál es el precio que mancillará todas las generaciones que te niegen.
Nunca te interesó gobernar, ya te pagaron los banqueros, los malvados, los corruptos. Y muere mi país, muere el futuro, muere la fe. Pero recuerden que todos nosotros sabemos renacer, lo hacemos cada mes, cada día, cada comida. cada vez.
Amaru castelA.
Que rico
Chocolate amargo, cabernet a pico, copas, almohadas, luz opaca, lluvia ventana, viento cortinas y en tu boca mi espina baila. Que rico ...
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I ntroducción .- Para aquellos que al mirar una espada, un yelmo, un escudo de armas, se elevan en melancólica exaltación. Han de recordar q...
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ADAPTACIÓN DE LA LEYENDA QUITEÑA Atardece en Quito, son las seis y el bus en el que viajo con mi abuela va repleto, todos van muy ca...
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Saber que te mataran, saber que eres un muerto a punto de la matriz, fosa luz. Saber que no tienes mundo, que todo el universo se despren...