mientras se caía todo,
sus brazos
su corpulencia,
su animo y vitalidad.
en la lengua y en la piel,
comezón bajo las uñas
comezón bajo los pies,
entre piernas
entre ropas,
en la saliva que chorrea
en los ojos que me ven.

Me gusta tu presencia,
el aire a penitencia y pecado
que mueve tu cabeza cuando hablas.
Tú inmenso cráneo potente cubierto de seda , oleaje infinito e inmenso y mueves tu boca.
Luego la inclinas,
la turbas,
detienes al universo, al tiempo.
hablas; y ahora te escucho;
torrente recoveco, de todas las cloacas del continente, que violan al mar.
Sigues el panfleto de las hembras domésticadas, q no termina, no pasa,
se atora en el aire hasta que por fin callas.
vuelvo a mirar la armonía de tu cuerpo,
natural brisa que mueve tus montañas,
mueves tu cabeza, y es todo lo que quiero de ti.
Amaru castelA.
Dulce veneno para ingerir en sociedad,
amargo fuego de labios fríos
en la encerada sala de la música.
!se ama una sola vez!
!con todo!
!con toda la sangre!, !con la muerte!
Ya intoxicado desciendo a las dunas,
un levante de polvo líquido
marca blanco el sendero,
de tu huida,
de mi desgracia;
desciendo en él y no te encuentro.
Depósito menesteroso de huesos enropados,
antes elegantes,
antes decentes y pulcros
que desgriman al viento toda su soez hombría,
todo su poder liviano y perdido.
y sólo escuchó tus pasos
!tu huida!
?cómo proponer una máxima?
?cómo practicar una sensatez?
?cómo eregir el amor y tu felicidad?
si nada de eso importa
importa mi inminencia
mi único urgencia de posesión.
Amaru castelA.
Enseñame a tejer
mujer desmancada,
mujer reducida a órgano
ayudame a entender.
Entrenzame el pelo mientras desmembras mi cabeza.
Mujer sobajada, !Enseñame!
a tocar, insertar, voltear, apretar:
el látigo de la lengua,
la sucia agua de los ojos,
el veneno amargo del orden,
la mórbida telaraña del amor.
Teje la bajeza y amarra la indignidad,
en silencio, a suaves murmullos,
la estúpida jerarquía
del orden funesto
con tus plumas caricia.
Tuerce mis dedos y teje un chal
tinturalo con sangre,
deja mi alma en sus puntadas
luego visteme, quemalo,
con migo dentro;
nunca confíes en sensatez
ni te fíes de sentimientos.
Amaru castelA.
Cual gemido estrujado
pierden tus palabras eco
y ternura las horas
que dejan vacía mi copa.
Una vez ancle mi amor
y resulte sin puerto,
desconcertado y al fondo,
a la deriva, muerto.
La transparencia tibia de una melodía
arranca mi viento
mi lluvia, mi desierto;
una lágrima, una queja ,
que mustia y desgarrada
exhala mi alma,
agónico infortunio,
gemidos que hieren
angustia que draga,
dolor artero
que sin darme cuenta
aparece
me envuelve
me enloquece
en un gemido de tus palabras.
Amaru castelA.
vivamos en la repugnante locura
que nos enfrenta con nuestra bobería,
saquemos de nuestra vertebral angustia lo que realmente sentimos,
lo que en realidad pensamos,
quejas,
por el que nos hace bien
y quejas por lo que nos mata
pero simple es
mirar la carreta y amontonarnos atrás,
elegir la comodidad
lo que no nos incomode
lo que nos oculte en el barullo,
saquemos nuestra irá,
lo que arde y repugna
y por último digamos
que lo que buscamos es nuestro interés,
mezquino y chiquito,
que no nos enfrente
y seamos sinceros,
digamos realmente
que queremos la ganancia fácil,
el sueño de millonario
que encona nuestros complejos
por que fuimos y somos
el producto de lo que vemos en la tv.
Amaru castelA.
vamos a vivir en la dulce estancia
del colibrí
en la estela primorosa del mar
entre la mojada hierva
entre el musgo y las algas,
en la montaña
!vámonos!
no vivamos más en la añoranza
ni en los recuerdos ficticios del fatuo ego,
!estúpido!
de una vida cobarde
que muy poco despues del llanto
del llanto del parto,
nos engaña
!vámonos!
vamos lejos donde el viento habla y el agua cura
vámonos a vivir como plantas
del aroma emblema,
como aves que pasan,
vivamos como el sol
!vámonos!
vámonos a otro mundo
a aguas quietas
y visión nublada
pero real,
a hablar como un árbol,
sin carga,
!sin vivir arduo!
como animales vivamos
lejos de estas calles,
lejos de las caras de repugnancia.
Amaru castelA.
Estéril destino,
larga trenza de días
que ya no quiero.
Así soy yo, solo sueños,
vivo un mundo de sombras,
impulso de sentimientos
sin rumbo ni estructura
que titerizan mi aspecto.
Aún no voy al inframundo,
vivo a la mitad
donde las almas desechas
aún guardan rostros de gentileza.
Ya salí de ahí
de tu concepto...
Ya viví allá, lejos,
sólo
con esperanza por paz,
quisiera ser arpía
que tritura el cráneo al vuelo
de mis recuerdos.
Y al ver mi imáginario destrozado
sangrante,
despellejado,
sin una sola curación a su dolor,
volveré mi corazón negro,
flor,
para,
arrancada huntarla
sobre toda mi agonía.
Terror descuartizado,
momento que a cada rato se repite,
desmembro de mi,
de mi destino
donde ya no vivo,
donde quede atrás,
sin saber reconocerme.
Amaru castelA.
Media en mi, el miedo,
! la oscuridad !
no poder llorar ni ser firme.
Cuando a hurtadillas
se acerca el silencio
retumba un murmullo,
!la inmensa normalidad
que yo no tengo!
Las mantas que arden para al final ocultarme
gritan:
!ya vienen!,
ya llegan las voces,
musitan
los demonios y los ángeles,
vuelan mirándome con extrañeza.
Se escuchan sus alas,
que se quejan,
?por qué?
yo debería ser como,
como alguien lo explicaba.
Hasta el mismo Dios se frena,
se retuerce,
?por qué?
! no hay nada !
en la oscura ausencia
Ahora, mucho más
media el miedo en la cena,
al ver la televisión,
al ir a trabajar.
Media de miedo con un shoot de limón,
media, entre mi futuro y mi sensibilidad,
entre lo que yo debo y lo que nunca pagaré,
entre la seis de la tarde, la hora del muerto
y los primeros rayos de sol.
Solamente me divide a la mitad
el miedo
en la oscuridad.
Amaru castelA.
Una curva del viento
cambia el tiempo
el norte diluye
lo riega al este,
expande el sur,
conquista al oeste
donde hasta el perro
enfermo de la piel,
que vive en la inmunda
y come de la quebrada,
sabe como sobrevivir,
!como vivir!
mejor que yo
que me encierro entre el antro y la cama,
sin salidas al patio
ni visita marital,
añorando la luna
avergonzado al sol.
!Una curva al viento!
y no se ya lo que quiero,
una casa del dios dinero
con maquillajes para la fachada,
luego no lo quiero,
cuando lo tenga
querré el sentimiento,
un silbido de mi sombra
alejándose a otro puerto;
aquí, !donde no se navega!
donde nunca se ha navegado.
!Una curva en el viento!
y se derrama todo,
todo lo que pasa
todo lo que siento,
!ya no tiene importancia!
la gente que me cuida y hasta los que detesto,
las casas, el concreto,
el dulce cielo azulado
lleno de toxico excremento,
!hollín y panela!
el desfiladero al infierno esta lleno,
!odio hacer cola!
y más odio !perder tiempo!
no encuentro mis herramientas
ni mis anhelos
ni mis obligaciones me alcanzan
ni someten,
no tengo idea de hacerle el amor al provecho.
Y me interrumpe el viento
! aún no he curvado !
Amaru castelA.
A flor de viento...
y el viento que desflora en un lamento
tú dulzura
carne magra, íntima y con acento
dulce oscura
y los gemidos
en la boca encarnada del averno.
el cielo
que recorre en las quebradas de tu adentro
y tus piernas
briosas yeguas que acarrean el universo,
tus besos, tus pechos, tú cadera de abeto...
y tu inocencia
que de rasga en los ojos de tus senos
que se queman, las cenizas que se mojan en el suelo,
a flor de viento,
flores negras levantan su último vuelo
y se esfuma
ya te encuentro trémula y sin contento
pierde el poeta
a la niña que ansiaba,
ya no te quiero...
Amaru castelA.
El mundo gira a prisa,
se detiene,
un golpe la paraliza
para bautizarla con cerveza ,
descontrolada e ingenua
sonríe amable,
sedienta de amor.
Sus verdugos encapuchados
gimen temblorosos,
fuerza otra sonrisa
entre sus rígidas piernas.
Se detiene el mundo en soledad
y unos ojos tibios aparecen,
la miran
con cariño...
Amaru castelA.
EL ALMA - SAMAY - LA PAZ
Lo peor de la Cultura Occidental o Cultura de muerte, es pensar que es la única y exclusiva. Todo lo traduce o trasfonda a su comprensión.
El concepto del alma no existía en el mundo andino como la concepción griega que alimentó al judeo-cristianismo. Al buscar un paralelismo al alma occidental podría compararse con el sueño, la vida en los sueños del runa (humano) .
Samay es el viento, un viento bueno que fluye del ser y reconoce él de los demás seres y objetos. El runa no es una criatura (creado). Es hijo, nacido, de la Pacha Mamá, como todo los demás seres animados y no animados.
El ser hijo, conecta y concuerda la visión del runa andino con el hombre de otras culturas ancestrales. El culto a la Diosa, por ejemplo, sobreviviente en Europa y Asia hasta mucho después de implantado el cristianismo con Constantino, lo demuestra. Eran hijos de la Diosa. Su relación con su deidad era maternal.
Para el runa andino, el ser hijo de una madre, le confiere el estatus de protegido, mimado, hijo cuidado, igual que a sus hermanos, o sea, igual que a todo, era igual que todo. Samay, la paz.
Dentro de sí lleva los cuatro mundos, los dos géneros, todos los elementos y todos los espíritus animales, elementales y ancestrales, como los tiene dentro su mama.
Amaru castelA.
Chocolate amargo, cabernet a pico, copas, almohadas, luz opaca, lluvia ventana, viento cortinas y en tu boca mi espina baila. Que rico ...